REVISTA DE POR ACÁ

Con el objetivo de mostrar la cultura regional en todos sus aspectos, apareció en su segunda época en 2007, en formato electrónico.

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lunes, 24 de enero de 2011

Palmas de Baja California

Ecoanálisis

Alberto Tapia Landeros*



En muchas ocasiones he escuchado a personas decir que las palmas que habitan los cañones de nuestras sierras fueron plantadas por los misioneros. No es cierto. Esas palmas son naturales, nativas de la península. En el Estado 29 se trata de tres especies:

La palma de abanico (Washingtonia filífera), la palma robusta (Washingtonia robusta) y la palma azul o ceniza (Erythea armata). Éstas son las palmas de los cañones de Guadalupe, El Carrizo, El Tajo, El Palomar y Palmas de Cantú, entre otros muchos. Son endémicas de la península. En el Estado Sur hay una especie más, la palma colorada (Erythea brandegeei), e Isla de Guadalupe tiene su palma endémica de Guadalupe (Erythea edulis).

Actualmente hay palmas en todas las ciudades del Oeste americano. Muchas de ellas son descendientes de estas tres especies nativas nuestras. Su fruto es muy pequeño, con una gran semilla y poca pulpa para comer. En las ciudades, con los años se han cruzado entre ellas y resulta difícil identificar cada especie.

Pero las palmas datileras que rodean las misiones jesuitas y las muy conocidas de San Ignacio, Mulegé y Loreto sí fueron plantadas o sembradas por los misioneros. Esto quizá sea el origen de la confusión.

La palma datilera (Phoenix dactylífera) es originaria de Arabia. El antropólogo Homer Aschman investigó y publicó en 1957 sobre el origen de este árbol frutal en la península bajacaliforniana. Por cierto, se estima que históricamente ésta fue la primera planta domesticada por el hombre, quizá en la antigua Mesopotamia.

Algunos historiadores proponían el año de 1730 como el de la llegada de la datilera a Baja California. Pero Aschman opina que es muy difícil, casi imposible que las palmas llegaran antes que los misioneros franciscanos que arribaron en 1769.

Arthur North, un estadounidense que viajó de San Diego a Los Cabos a lomo de bestia en 1906, publicó que la palma datilera llegó a esta península tan temprano como en 1730. Aseguraba haber tenido acceso a viejos manuscritos misionales en los archivos de San Francisco que fueron destruidos por el gran incendio de 1906, año también de la gran inundación aquí en Mexicali.

Las investigaciones de Aschman apuntan a que la datilera llegó alrededor de 1765 a Baja California Sur. En 1800 los palmares datileros de San Ignacio produjeron 200 arrobas de fruta seca y para 1885 entre San Ignacio y Mulegé alcanzaron a producir 3,000 arrobas (una arroba equivale aproximadamente a 10 kilogramos).

A los Estados Unidos llegaron las primeras datileras en 1890. En 1899 se trajeron de Algeria cantidades importantes de cepas y semillas. Su perfeccionamiento en el Valle de Coachella nuestro vecino de California, habla muy bien de la excelente cultura del dátil que ahí se tiene.

No obstante todo lo anterior, la obra Historia de los indios de Nueva España, de Toribio Motolinía de Benavente, habla de una importación de palmas datileras de España al centro de México. Pero en el altiplano mexicano no existen las condiciones desérticas que Phoenyx dactylífera requiere para vivir. Aschman cree que pudo haberse tratado de Phoenyx caniariensis, una especie más tolerante.

¿Alguien se ha fijado si hay datileras en el centro de México? Y si las hubiese, ¿Son sus dátiles iguales a los bajacalifornianos? De cualquier manera, los dátiles bien cultivados son una excelente fruta rica en energía y sabor. ¿Ha comido dátiles con queso? ¿Malteada de dátil en Coachella? ¿Pastel de dátil en Cataviñá? Ahora usted está informado sobre las palmas en nuestro entorno.

En las costas sureñas del Golfo de México, el Caribe y sur del océano Pacífico, abunda la palma cocotera (Cocos nucifera), que da el coco del que bebemos su agua, comemos su pulpa y hacemos dulces. Esa especie no ha podido conquistar las playas desérticas peninsulares de forma natural, a pesar de ser capaz de enviar su semilla dentro del coco que puede flotar y navegar grandes distancias en busca de nuevas playas para germinar. Inteligente estrategia no sólo reproductiva sino expansiva que las nuestras, ni la datilera tienen.

¿Puede usted distinguir datilera, cocotera y nativas? Las nuestras nativas tienen hojas en forma de abanico (palmeada). La cocotera y datilera en forma de pluma (pinnada). Desierto y trópico son el hábitat natural de la familia Aracaceae, las palmas.


*El autor es profesor-investigador del CICMuseo, UABC.
altapialanderos@gmail.com


Obtenido el 24 de enero de 2011 de: http://www.lacronica.com/EdicionImpresa/EjemplaresAnteriores/BusquedaEjemplares.asp?numnota=718503&fecha=23/01/2011

sábado, 17 de julio de 2010

EL ÚLTIMO FUSILAMIENTO EN BAJA CALIFORNIA SUR



Los viejos muros del edificio del cuartel Pineda, que cayeron bajo el golpe de la piqueta, dando paso al mercado Francisco I. Madero de La Paz, fueron mudos testigos de cientos de fusilamientos de enemigos e insurrectos, en la vorágine de los movimientos armados de poco más de un siglo que finalizaron al triunfo de la Revolución de 1910.

El cuartel estaba ubicado en al esquina de las calles Tercera (conocida también como Parroquia y Velasco) que actualmente recibe el nombre de Revolución de 1910 y Santos Degollado que ya se llamaba así desde mediados del siglo anterior.

Resulta interesante resaltar el último fusilamiento, ocurrido cuando ya las convulsiones revolucionarias se habían apagado y todo en nuestra entidad era paz y armonía. En virtud de un decreto del señor Presidente Adolfo de la Huerta (que conocía la península), en Baja California Sur los ciudadanos pudieron acudir a las urnas electorales para elegir de una terna, al gobernador de la entidad. En aquel experimento democrático triunfó en forma arrolladora el señor Agustín Arriola Martínez. Corría el año de 1920.

A pesar de la claridad del resultado de la elección, hubo un movimiento de sedición entre algunos militares (reductos Huertistas), en oposición de las ordenes del comandante de la tercera zona militar, Gral. Francisco D. Santiago, que había entregado pacíficamente, sin problemas, el poder al gobernante electo y había aceptado el mando militar de un gobierno legítimo surgido del pueblo sudcaliforniano meses antes.

Octavio Amador Llorente, Saturnino Romero Leyva Y Espiridión Cota Menchaca, oficiales del 25/o. batallón de infantería, encabezaron el movimiento sedicioso, pero fueron delatados a tiempo y el General Santiago implementó una estrategia para hacer fracasar el movimiento que pretendía derrocar violentamente, a sangre y fuego, a don Agustín Arriola, el gobernador.

La noche anterior al planeado por los cabecillas para hacer brotar el movimiento antigobernista, gente leal al Gral. Santiago dice "simpatizar" con el motín antiarriolista y acude a Esperidión en busca de oportunidad para sumarse a sus efectivos. Una vez dentro de la planeada revuelta, aquellos soldados leales a su comandante indagan todos los detalles y se enteran del sitio donde está el armamento y la cantidad de soldados involucrados en el asunto, informan de todo ello a las autoridades de la Tercera Zona Militar y por la mañana se desmantela el movimiento y son aprehendidos todos los rebeldes golpistas.

Al saberlo, el gobernador del territorio deja en manos del General Santiago el problema, aduciendo que su gobierno no quiere mancharse de sangre ni culpable ni mucho menos inocente.

En un texto enviado ese día al comandante, el gobernador asienta de puño y letra:


...al enterarse el Ejecutivo de la asonada que se pretendía en contra del gobierno legítimamente constituido, ruego a Su Señoría eximirme del delicado compromiso del castigo a los insurrectos, ya que mi gobierno ni hoy ni nunca jamás se verá empañado en su estructura por la sangre de nadie, sea o no culpable. En consecuencia, dejo a usted en disposición para que aplique, si lo juzga oportuno necesario, el castigo a que se han hecho merecedores al no acatar las disposiciones de disciplina y atención a las órdenes puramente militares emanadas de sus jerarquías y que tengo entendido y comprobado, no han sido acatadas y obedecidas de conformidad con el código militar vigente. Ruego a Su Señoría informarme, de todas maneras, de lo que acontezca sobre este particular. Atte. A. Arriola M. Rúbrica.


Días después, los culpables son llevados a juicio militar ante un tribunal y después de cansadas sesiones, deliberan y sentencian tanto al cabecilla Amador como a sus principales correligionarios, a ser llevados al paredón, ejecución que se programa para la madrugada del día 2 de Marzo de 1922.

La mañana del día señalado para la ejecución, un sacerdote acude a recibir la confesión de los tres militares sentenciados y, como gracia especial, se les permite la visita de sus angustiados familiares, antes de marchar al paredón de fusilamiento. Dos abogados y algunos familiares de los reos acuden al callejón del Comercio (actual callejón Carlos M. Esquerro) a obtener el acostumbrado indulto del Gobernador de la entidad. Este magnánimo y respetuoso de la vida humana, lo expide y firma, suplicando a su amigo antecesor Gral. Santiago, el perdón para los inculpados. Circunstancias curiosas impiden que el documento llegue a tiempo a manos del comandante de la tercera zona militar. Era un día lluvioso y por la calle 16 de Septiembre, donde despacha el General Santiago, se desliza impetuoso hacia el mar un insalvable torrente de aguas broncas que arrasan todo a su paso. En tanto manos piadosas ayudan a los abogados y familiares a cruzar las procelosas aguas de la calle, en el cuartel Pineda los reos marchan al paredón.

Cuando mojados y corriendo llegan los familiares ante el General Comandante con el documento enviado por el gobernador, los insurrectos han sido ya acribillados a tiros de máuser por el pelotón que ha cumplido su macabra tarea. Ante el azoro de los vecinos y curiosos que se arremolinan para ver por el zaguán principal (saturado de rendijas) la ejecución. Los cadáveres son recogidos por la tropa y después entregados a sus familiares y abogados, para que sean velados y llevados al cementerio.

Así termina el pretendido movimiento sedicioso contra el gobierno sudcaliforniano. Sería esta la última ejecución que registran los anales de la historia en Baja California Sur. EL sitio exacto de la ejecución comentada, como de todas las anteriores, es la zona del mercado donde se ubican los expendios de carnes.



Obtenido el 17 de julio de 2010 de: http://navegantecalifornio.blogcindario.com/2009/04/00269-el-ultimo-fusilamiento-en-baja-california-sur.html

martes, 30 de marzo de 2010

Padece BCS la mayor falta de agua potable en México



Alerta por crecimiento demográfico insostenible en polos turísticos

Elevados costos, obstáculo para la instalación de plantas desaladoras


Raymundo León
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 30 de marzo de 2010, p. 26



La Paz, BCS, 29 de marzo. A pesar de estar rodeados por el mar, los habitantes de Baja California Sur son los mexicanos con menor disponibilidad de agua potable, sólo 900 metros cúbicos al año, cuando el promedio nacional es de 4 mil 200. Esta entidad es la más árida de México, con una precipitación media anual de 210 milímetros, menos de un tercio de la media nacional, que es de 772.

Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el estado dispone de 440 millones de metros cúbicos de agua al año, y sus únicas fuentes de abastecimiento están en el subsuelo, en cuatro regiones hidrológicas y 39 cuencas, entre las que destacan 11: Vizcaíno, San Ignacio, Mulegé, San Marcos-Palo Verde, San Juan Londó, Santo Domingo, La Paz, Los Planes, El Carrizal, Santiago y San José del Cabo.

La escasez de agua y la sobrexplotación de los principales acuíferos de Baja California Sur se ha agudizado por el aumento de la población, principalmente en polos turísticos como La Paz, Los Cabos y Loreto.

Además, debido a fugas en las redes de distribución, se pierde entre 35 y 40 por ciento del agua extraída. A lo anterior se suma la falta de infraestructura de saneamiento y de un consumo racional, que aunque es de los más bajos del país (150 a 200 litros diarios por habitante), todavía está lejos de los rangos observados en países desarrollados (100 litros al día). Asimismo, amplios sectores de la población se niegan a pagar el suministro.

El representante de la Conagua en la entidad, Celso Castro Sánchez, informó que el acuífero más sobrexplotado es el de La Paz, donde la intrusión marina avanza y en tres años podría contaminar la principal batería de pozos que abastece a la ciudad.

Ese acuífero recibe cada año 27.5 millones de metros cúbicos de agua, pero se le extraen 30 millones. El ayuntamiento tiene concesionados 18 millones de metros cúbicos, pero extrae 22 millones, cifra que crece con la población.

La principal afectación económica derivada de la sobrexplotación del acuífero ocurrió en el valle de Santo Domingo, donde la agricultura se derrumbó porque los campesinos llegaron a extraer hasta el triple de la recarga anual, lo que degradó la calidad del agua por intrusión marina.

Las medidas aplicadas por la Conagua frenaron el abatimiento del acuífero, que recuperó su equilibrio en 2004. Castro Sánchez precisó que se modernizaron los sistemas de riego en 12 mil de las 35 mil hectáreas destinadas a siembra.

Otros acuíferos menos grandes, pero también degradados, son los del municipio de Mulegé, principalmente el de San Lucas, en cuyo estero se observa intrusión de agua marina.
Al sur de Mulegé, en Loreto, las perspectivas del suministro de agua son pesimistas, debido al acelerado crecimiento de la población y de la actividad turística.

El grupo ambientalista Antares prevé que la población de Loreto crecerá 900 por ciento en los próximos 25 años, lo que generará una situación “caótica” en cuanto a suministro del líquido, pues los acuíferos sólo pueden soportar una densidad de 42 mil 200 habitantes sin caer en riesgo de intrusión salina.

Israel Camacho Gastélum, ex delegado de la Conagua en Baja California Sur, señaló que en los municipios turísticos de Los Cabos, La Paz y Loreto ya no es posible perforar más pozos, por lo cual los nuevos complejos turísticos deberán usar pozos agrícolas o desalar agua de mar, proceso viable en una entidad que tiene casi la cuarta parte de los litorales del país.

Castro Sánchez precisó que con las nuevas tecnologías desalar un metro cúbico de agua de mar cuesta 10 pesos, y extraerla del subsuelo, siete.

Refirió que en Los Cabos funciona desde abril de 2007 la planta desaladora más grande de México, con capacidad de 200 litros por segundo para abastecer a 70 mil habitantes. Actualmente se gestionan una segunda etapa del proyecto en ese municipio y una planta para La Paz.

Abundó que en Los Cabos la Conagua financió 40 por ciento de la primera planta y 60 por ciento lo aportó la iniciativa privada. En La Paz se busca un esquema diferente, donde gobierno estatal y municipio sustituyan la inversión particular para mantener tarifas asequibles.

Puntualizó que en Los Cabos la construcción de la desaladora no sólo permitió atender a miles de habitantes de Cabo San Lucas, sino que evitó mayores daños al acuífero de San José del Cabo, que recobró su equilibrio.

Desde hace más de 20 años, en La Paz y las principales ciudades de Baja California Sur se surte agua por tandeo.

En la capital del estado, donde residen alrededor de 200 mil habitantes, la mayoría de las colonias recibe agua cada tercer día y en algunos casos sólo dos veces por semana.

Según la presidenta municipal de La Paz, Rosa Delia Cota Montaño, los tandeos son la única forma de dotar de agua a la región, por lo que cual la desaladora es un proyecto viable, pero el principal obstáculo es el costo.



Obtenido el 30 de marzo de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/2010/03/30/index.php?section=estados&article=026n1est

sábado, 13 de marzo de 2010

Tribus antiguas en Baja California practicaban 'doble entierro'



Sepultaban cuerpos completos y, transcurrido un tiempo, separaban sus brazos, piernas y cabeza para volver a inhumarlos, según las primeras evidencias descubiertas por antropólogos mexicanos.



Notimex
Publicado: 12/03/2010 14:44

México, DF. Antiguas civilizaciones en México ejercieron la práctica del "doble entierro", en la cual sepultaban cuerpos completos y, transcurrido un tiempo, separaban sus brazos, piernas y cabeza para volver a inhumarlos, según las primeras evidencias descubiertas por antropólogos mexicanos.

De acuerdo con un reporte distribuido por el servicio de noticias de la revista "National Geographic", tribus que habitaron una área de lo que ahora es el estado de Baja California Sur, practicaron estos "dobles entierros", a lo largo de unos cuatro mil 500 años, hasta el Siglo XVI, cuando los primeros europeos llegaron a la región.

Para los grupos nativos, la muerte era un estado de paralización doloroso, del cual, los vivos podrían liberar a los muertos seccionando sus extremidades, explicó en el reporte el antropólogo mexicano Alfonso Rosales López.

El especialista, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, indicó que esta práctica es coherente con las creencias de otras culturas en todo el mundo de que la muerte no es el final de la vida, sino más bien, un paso de un estado a otro.

Rosales López ha examinado desde 1991 más de un centenar de entierros dobles en la costa sur de Baja California y actualmente está trabajando en un documento que describe la práctica.

Esta se iniciaba inmediatamente después de la muerte. Los candidatos para el entierro doble eran envueltos en pieles de animales y atados fuertemente en la posición fetal con cuerdas hechas de plantas de agave.

Cada cadáver era colocado en una tumba individual poco profunda que se llenaba con conchas marinas y carbón vegetal, además de la tierra.

"Al parecer, esto supondría el final del funeral, pero la abundancia de restos seccionados muestra claramente que éste no era el caso, más bien sólo era la primera parte", explicó Rosales López.

Luego, entre seis u ocho meses después del entierro, el cuerpo era exhumado. Para este punto, el cadáver ya se había descompuesto lo suficiente como para que las extremidades y la cabeza pudieran ser fácilmente desprendidas, señaló Rosales López.

Una vez separadas, las partes desmembradas eran colocadas cerca del cuerpo y vueltas a enterrar. Cerca de los lugares de enterramiento, Rosales López y sus colaboradores han encontrado herramientas de piedra, como puntas de lanza, cuchillos y arpones de pesca que han sido utilizadas para matar animales y preparar los alimentos.

Los restos de alimento localizados en estos sitios han sido conchas de moluscos, semillas y plantas. La práctica de doble entierro parece ser única, realizada sólo en esta región de Baja California Sur, de acuerdo con Don Laylander, arqueólogo de la firma de consultoría arqueológica ASM afiliados.

Obtenido el 13 de marzo de 2010 de: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/03/12/practicaban-antiguas-civilizaciones-de-mexico-el-doble-entierro

lunes, 16 de marzo de 2009

Paraíso entre dos mares

Panorámica de las playas de Baja California Sur. ESPECIAL

  • La región tiene una temperatura promedio durante todo el año de 24 ºC.
  • Baja California Sur es uno de los treinta y un estados de la República mexicana que se destaca, , por sus riquezas naturales y el turismo

Brenda Godinez O.

BAJA CALIFORNIA SUR.- Sin embargo, Baja California Sur tiene también sitios de interés para todo tipo de turismo: La Paz, Ciudad Constitución, Todos Santos, Loreto y Santa Rosalía, los que junto a sus atractivos naturales y su reserva de la biósfera, atraen al visitante interesado en la naturaleza y en el desarrollo de todas las industrias que, protegiendo al ecosistema, se convierten en lugar de interés para todos.

La proximidad que tiene este Estado con el mar de Cortés y el Océano Pacífico permite que cuente con una incomparable belleza, en donde año con año se lleva a cabo el espectáculo de la reproducción de la ballena gris y lo que se considera una de las más hermosas reservas de la biósfera en la zona: el desierto El Vizcaíno.

Los turistas pueden disfrutar de esta región realizando muy diversas actividades, desde las más sencillas como caminatas, excursiones en bicicleta, observación de la naturaleza y los siempre interesantes safaris de fotografía, hasta las más llenas de emoción y adrenalina de los deportes acuáticos, para lo cual sus playas son ideales.

La capital de Baja California Sur es la ciudad de La Paz, la que tiene una temperatura promedio durante todo el año de 24ºC, lo que la hace un sitio de clima incomparable. Sus playas, de una envidiable quietud, invitan al descanso y a la meditación.

Cerca de la capital se encuentran muy atractivos paisajes de montaña, además que su centro histórico posee una importante muestra de la arquitectura colonial jesuítica. Su hermoso y bien cuidado malecón está adornado con esculturas de los artistas mexicanos más renombrados.

La Paz es escenario año con año de competencias de pesca deportiva, entre las cuales la más importante es la del pez espada, la que atrae competidores de diversos sitios del mundo, además de torneos de esnorquel, buceo, surf, kayak y otras muchas actividades que se organizan con el exclusivo objeto de que los turistas tengan actividades al alcance de sus posibilidades y al nivel de sus necesidades.


Los Cabos

Los Cabos está situado en el extremo Sur de la península de Baja California, a 220 kilómetros al sur de La Paz, con un clima caluroso de 26ºC durante todo el año y forma parte de la llamada “Costa de Oro” de México, bordeado por el Océano Pacífico y el mar de Cortés, aunado a una excelente red de hoteles, restaurantes y centros de diversión, lo convirtió ya en un destino turístico de nivel internacional.

Los Cabos cuenta con un gran número de caletas y de pequeñas playas que posibilitan que se practique en ellas todas las actividades acuáticas y además, los vientos que soplan durante todo el año, hacen de este sitio el punto ideal para surfear, navegar en crucero, pescar y bucear.

La riqueza natural que se encuentra por doquier en este sitio es una de las mayores atracciones de Los Cabos, la que se ejemplifica en el avistamiento de ballenas y su reserva marina protegida.

La península de Baja California Sur, en Los Cabos, se compone de dos destinos: San José del Cabo y Cabo San Lucas, separados ambos por solo un corredor de 27 kilómetros. Ambos lugares son un verdadero paraíso para todos los amantes de la diversión ya que, lo mismo cuentan con lujosos y exclusivos campos de golf, que lujosos resorts, todo ello enmarcado por un paisaje de ensueño.

San José del Cabo, fundado en 1730, es un poblado tranquilo y tradicional que tiene un zócalo adornado con hermosos trabajos de herrería y en donde se pueden escuchar conciertos de música al aire libre, sentados en las tradicionales bancas alrededor de la plaza y muy cerca la Iglesia de San José, construida inicialmente como una misión y, el infaltable Palacio Municipal.

Como en muchos otros sitios de interés turístico, la zona centro de San José del Cabo es mejor recorrerla a pie, ya que las tiendas de artesanías y curiosidades ofertan artículos muy interesantes y de bajo precio y además se encuentran localizadas en sitios históricos.
Su oferta de hospedaje es de lo más variado, pues lo mismo se puede encontrar lujosos hoteles que los más modestos, habiendo incorporado cada uno de ellos lo más variado de la flora a su alrededor, embelleciendo sus jardines, aprovechando el clima y la exuberante vegetación típica de la zona.

Durante su estancia en San José del Cabo le recomendamos que visite el Estuario, hogar de una reserva ecológica con más de 200 especies de aves, así como el centro cultural Los Cabos.

Visita obligada en Los Cabos son sus hermosas playas, entre las que se encuentran la llamada Costa Azul, ubicada a 29 kilómetros de la carretera principal y que es famosa por su extensión y por su fina arena. En este lugar se puede realizar el buceo y esnórquel ya que sus aguas son cristalinas que permiten observar una gran cantidad de bellos peces tropicales.

Junto a esta playa Costa Azul, se encuentran las otras dos playas más importantes que se llaman Playa Palmilla y Playa Acapulquito. En las dos primeras es posible la práctica de todos los deportes acuáticos, no así en la última que se caracteriza por un fuerte oleaje, por lo que se recomienda a todos los turistas tener mucha precaución para nadar, pero en compensación es un sitio ideal para todos los deportistas practicantes del surf.

En San José de Cabo se ubica el único arrecife coralino de la zona, siendo por lo tanto una zona ideal para bucear y esnorquelear, así como la experiencia de entrar en contacto directo con las más peculiares especies marinas, entre los que se encuentran los tiburones ballena y enormes manta rayas, todo ello con la guía y el cuidado de expertos que estarán siempre atentos para cualquier contingencia.

Para los amantes de las bellezas naturales exóticas, quedarán deslumbrados con las cascadas de arena, las que se ubican a corta distancia del conocido arco llamado “Delfín de la Tierra”, al que es posible llegar con las reservaciones necesarias en cualquiera de los hoteles ubicados en Los Cabos.


Hospedaje en Los Cabos

En Los Cabos se puede encontrar hospedaje de todo tipo, nosotros le recomendamos los siguientes: Hotel Ventanas al Paraíso, ubicado en el corredor San José del Cabo-Cabo San Lucas.

Las Ventanas es un hotel que ostenta cinco diamantes, lo que lo hace uno de los mejores resorts del mundo gracias a su inigualable servicio, instalaciones y servicio.

Cuenta con 61 suites, cuatro suites de lujo con una recámara, alberca privada y terraza, y la suite presidencial con tres recámaras, tres baños completos, área de comedor independiente, alberca privada y terraza. Además, todas las suites cuentan con chimenea, magnifica vista panorámica del mar y campo de golf. www.lasventanas.com

Hotel Casa Pablito, este sitio es un pequeño y lujoso hotel con catorce confortables suites, diseñadas especialmente para el descanso de sus huéspedes, decoradas en un encantador estilo mexicano. Se localiza en la plaza principal de Cabo San Lucas, a sólo diez minutos de la zona turística y de la playa y a 45 minutos del aeropuerto internacional.


Loreto

Es una pequeña ciudad portuaria al Sur de Baja California en donde el padre jesuita Juan María de Salvatierra fundara la primera misión de las Californias, dándole el nombre de señora de Loreto. Todavía en la actualidad, sus calles empedradas y su arquitectura colonial es uno de sus mayores atractivos, en donde no se puede dejar de visitar el llamado “Museo de las Misiones”, y en sus alrededores se encuentran los ejemplos más famosos de pinturas rupestres en toda la península, ubicadas éstas en la Sierra de San Francisco.

Este pequeño puerto permaneció aletargado durante mucho tiempo y ahora emerge de ese pasado colonial con un potencial turístico enorme basado en su importante reserva natural y, además, por un conjunto de islas cuyos litorales resultan ideales para la práctica de todo tipo de deportes y la observación de la flora y fauna endémica.

En contraste, la Sierra de la Giganta, cubierta de formaciones rocosas y de terracerías, brinda un ambiente ideal para los practicantes del montañismo, el ciclismo de montaña y del rappel. Dentro de sus bahías, el turista encuentra playas de oleaje tranquilo entre las que se cuentan: Nopoló y Puerto Escondido, en donde no se olvide pedir, entre la deliciosa variedad de platillos del mar, las “almejas chocolatas”.


Santa Rosalía y San Ignacio

Estos dos lugares complementan los sitios de mayor interés turístico en Baja California Sur. La primera de ellas es, sin lugar a dudas, el pueblo más interesante de toda la península desde el punto de vista histórico ya que desde el año de 1985 el centro de la ciudad fue declarado monumento histórico.

Su peculiar arquitectura afrancesada, da la impresión a los turistas de viajar a través del tiempo, sobre todo al recorrer edificios tales como el Palacio Municipal, la biblioteca Mahatma Gandhi, el DIF municipal, la Mutualista, el Correo, el jardín Morelos donde se encuentra en exhibición una de las famosas locomotoras Baldwin, llevadas a ese sitio en 1886; así como las ruinas de la antigua fundidora, la iglesia de Santa Bárbara y la antigua panadería de el Boleo.

El centro de este pequeño poblado exhibe, en filas ordenadas, edificios y almacenes de madera para minerales, así como las locomotoras de vapor como mudos testigos de una época pasada.
La ciudad de San Ignacio se encuentra a sólo 142 kilómetros al Sur de una de las mayores salinas del mundo, la conocida como “Guerrero Negro”.

Es un lugar de excelente ubicación para el ecoturismo y las excursiones a través de un río subterráneo, el que en el invierno corre de 25 a 30 kilómetros y en el verano es un cristalino manantial donde las especies como la tortuga de agua dulce y la rana toro cumplen su función biológica.

Una visita durante esta temporada vacacional que se aproxima a Baja California Sur y a todos sus sitios de enorme interés constituirá una experiencia inolvidable para todos.

Obtenido el 16 de marzo de 2009 de: http://www.informador.com.mx/suplementos/2009/86561/6/paraiso-entre-dos-mares.htm

lunes, 2 de febrero de 2009

En BCS, 8 de cada 10 habitantes son católicos



21 de Diciembre, 2008 - 12:23 —


La Paz, 21 Dic (Notimex).- El 85 por ciento de los 435 mil habitantes de Baja California Sur profesan la fe católica, por lo que poco impacto representa el arribo de otras organizaciones religiosas que sólo han reclutado al 4 por ciento de los fieles católicos.

El vocero de la Diócesis de La Paz, Juan Gómez Esqueda, indicó que la Iglesia Católica mantiene cifras acordes al más reciente censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2005: ocho de cada 10 personas profesan la fe católica.

Indicó que el catolicismo en Baja California Sur si ha sido impactado por la presencia de otras organizaciones religiosas; sin embargo, se considera que esta cifra no rebasa el 4 por ciento de los católicos que deciden cambiar de religión.

Apuntó que de acuerdo a su experiencia, "un católico difícilmente cambia su fe cuando ha sido educado dentro de la Iglesia y sus cánones, aunque en temporadas de su vida activo y otras pasivo, permanece dentro del catolicismo".

De acuerdo al censo 2005 del INEGI, en Baja California Sur habitan 250 mil 885 mujeres y 261 mil 288 hombres con un total de 512 mil 170 habitantes, a los que habrá de sumarse el 17 por ciento de crecimiento poblacional anual en Los Cabos.

En el año 2000 se calculaba que en el país el 88 por ciento de la población profesaba el catolicismo y en Baja California Sur se registraba un porcentaje por arriba de esta media nacional.

En concordancia con esas cifras, el 89 por ciento de los habitantes de Baja California Sur profesaba en el año 2000 la fe católica, pero con la pérdida del 4 por ciento disminuyó a 85 por ciento.

Gómez Esqueda precisó que esta cifra del 4 por ciento significa unos 500 católicos por año, que van desde el deceso pero sobre todo, expuso, la pasividad de muchos que se registra principalmente en la adolescencia y juventud.

"No podemos decir que se pierden fieles de forma preocupante, sabemos en todo caso que ponen su fe en otras religiones, lo cual la iglesia católica respeta plenamente, siempre en el ánimo de un mundo mejor", explicó.

En la entidad, iglesias como Amistad Cristiana, de los Santos de los Ultimos Días, Metodista y otras se han hecho presentes, creciendo gradualmente sus seguidores que buscan nuevas formas de ejercer su fe.

La zona rural de la entidad por ser tan dispersa y estar llena de rancherías y comunidades pequeñas no cuenta con un sacerdote que permanezca ahí siempre, se calendarizan sus visitas para oficiar misa y hacerse presentes.

En este sentido, la antropóloga Rossana Almada Alatorre, indicó que la ausencia de un sacerdote de planta en las rancherías en ningún modo afecta la fe de los habitantes, pero ya no se le percibe como quien ejerce la máxima autoridad.

"Se permanece en la fe, pero difícilmente se percibe al sacerdote como una autoridad única o dominante que indica a la población lo bueno y lo malo, utilizándolos como sucedió en la evangelización de los misioneros a los indios californios", dijo.

La también catedrática de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), indicó que en la entidad el catolicismo permanece pero está lejos de ser un medio de control, "es el espacio que buscan los seres humanos para llenar su necesidad espiritual".

Apuntó que Baja California Sur es ajena a fanatismos de la religión, "la creencia en cuestiones como Santos es podría decirse que en los rangos normales aunque se destacan San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe como entre los de mayor popularidad".

De acuerdo a la investigadora, cada núcleo social tiene diferentes formas de ver el mundo, esto en relación a la multiculturalidad, que le dan significación a su vida y entorno, y la religión parte de ese todo.

Diversas actividades en el Día Mundial de los Humedales



El Sudcaliforniano
28 de enero de 2009

Redacción

La Paz, Baja California Sur.- Los humedales son zonas donde el agua es el principal factor controlador del medio y la vida vegetal y animal asociada a él. El 2 de febrero de cada año, se celebra el Día Mundial de los Humedales. En todo el mundo se llevan a cabo actividades encaminadas a la conservación y el uso racional de los humedales.

Los humedales reportan a menudo beneficios económicos enormes, como por ejemplo, asegurar el abastecimiento de agua, tanto en calidad como en cantidad; mantienen los recursos pesqueros, donde más de dos tercios de las capturas mundiales de peces están vinculadas a la salud de las zonas de estuarios, ríos y manglares; ayuda en la agricultura manteniendo las capas freáticas y reteniendo nutrientes en las llanuras aluviales; proveen de madera y otros materiales, así como recursos energéticos, hierbas medicinales, posibilidades de recreación y turismo.

La importancia de los humedales radica en las funciones ambientales que estos ecosistemas desempeñan, como son recarga y regulación de los mantos freáticos, mantener la biodiversidad en sus tres niveles: especie, genético y ecosistemas; brindan protección contra tormentas e inundaciones, estabilizan la línea de costa, controlan la erosión, retienen nutrientes y sedimentos, filtran contaminantes y estabilizan las condiciones climáticas locales particularmente lluvia y temperatura.

El año pasado, la Convención RAMSAR incluyó 8 nuevos humedales de Baja California Sur a su lista, éstos son: Cabo Pulmo, Humedales El Mogote y la Ensenada de La Paz, Sistema Ripario de la Cuenta y Estero de San José del Cabo, Estero Balandra y El Merito, Humedal Sierra de Guadalupe, Humedal los Comondú, Oasis de la Sierra del Pilar y Oasis de la Sierra La Giganta.

Como parte de las actividades que el Comité Humedales en Baja California Sur, integrado por académicos e investigadores del CIBNOR, CICIMAR y UABCS; Organizaciones de la Sociedad Civil como Niparaja, Angeles del Estero San José, Guardianes del Agua, Conciencia, Pronatura, Coastkeeper, grupos PACE del CIBNOR y CODICE del CICIMAR; la Dirección de Ecología de los Ayuntamientos de La Paz y de Los Cabos; la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (CONANP) han preparado una serie de entrevistas en radio y televisión, un ciclo de conferencias en las escuelas CBTIS 62 y 230, COBACH 8 de Octubre y El Esterito, se realizará un Sendero Ecológico en el Estero Balandra por parte de la primaria de la Ciudad de Niños y Niñas de La Paz con la participación de especialistas en aves, insectos, flora y reptiles.

sábado, 10 de enero de 2009

Las memorias de la mítica tierra (Baja California Sur)



Texto: Estela Padilla Gutiérrez


El estado de Baja California Sur cuenta con un acervo cultural y natural muy rico e interesante. Desde tiempos remotos, la península californiana estuvo habitada por grupos humanos que dejaron la impronta de su paso en las admirables pinturas rupestres, reconocidas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Su desértico paisaje encontró en 1535 un primer contacto con europeos que cristalizó en el establecimiento de la primera misión de las Californias en 1697. La presencia de evangelizadores y promotores de la civilización europea en Baja California Sur, así como su injerencia en el desarrollo, explotación y aprovechamiento de los recursos naturales, dio como resultado la necesidad de crear museos que reúnan y resguarden la historia de esta mítica tierra. Uno de los más importantes es sin duda el museo de las Misiones Jesuíticas de Loreto, considerado uno de los edificios virreinales más relevantes de Baja California Sur, ya que permite apreciar cómo fueron naciendo aquellas misiones en este territorio, a cargo de la Compañía de Jesús.

Otro importante espacio es el Museo Regional de Antropología e Historia de la ciudad de La Paz fundado en 1981. Sus salas de exhibición muestran el desarrollo histórico del estado, con una interesante visión que abarca desde los primeros pobladores de la península hasta nuestros días, aspectos generales de la historia nacional y su relación con Baja California Sur. Aparte de los diversos servicios culturales que el recinto ofrece, en su hermoso jardín anexo podrá conocer más sobre las variadas poblaciones vegetales de la región.

Si le agrada combinar un poco más de historia con la aventura, en San Ignacio encontrará la Unidad de Información del INAH, donde existe un pequeño y atractivo museo de sitio cuyo tema son las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco. San Ignacio es además la puerta de entrada para visitar las pinturas rupestres, pues es punto de organización y partida de las excursiones que le llevarán a conocer este importante legado.

Otro interesante lugar para visitar es la Biblioteca de las Californias en la ciudad de La Paz, que posee una colección de documentos sobre la historia de la región, alojada en un sencillo edificio. La biblioteca es también el centro cultural de la ciudad y ofrece diversas actividades y eventos a la comunidad.Baja California Sur es un mundo distinto por su peculiar pasado histórico y cultural, aunque también es pródiga en riqueza natural. Por ello, la Universidad Autónoma de Baja California Sur fundó en 1994 el Museo de Historia Natural, que cuenta con colecciones científicas abiertas al público y también para consulta. Su contenido le asombrará por sus muestras geológicas, sus colecciones de caracoles, fauna y la sección de paleoantropología.

El Jardín Botánico de Todos Santos es otro espacio a visitar, pues cuenta con una espléndida muestra de plantas desérticas de toda la península.Otro de los recintos interesantes en el estado es el Museo Regional de Telecomunicaciones, fundado en 1991 y cuya temática es acerca de la historia de la radio y la televisión, con una sensacional colección de aparatos de telecomunicación que datan de 1929 a la fecha junto con retratos al óleo y biografías de reconocidos científicos del campo de las telecomunicaciones.Sin duda, Baja California Sur cuenta con interesantes y atractivos museos que el lector podrá considerar en su próxima visita, además de recordarle que sus bellezas naturales constituyen en sí mismas algo así como otro inmenso museo vivo que se extiende por todo el estado en un mágico espectáculo para quienes lo visitan.

Fuente: Guía México desconocido No. 64 Baja California Sur / noviembre 2000

Obtenido el 10 de enero de 2009 de: http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/4808-Las-memorias-de-la-m%EDtica-tierra-(Baja-California-Sur)

Pinturas rupestres del Cañón de Sta. Teresa



Sierra de San Francisco, Baja California Sur (México)

A la memoria de Eusebio Hernández Chebo, quien enseñó a muchos ese maravilloso deporte del montañismo y amar a la naturaleza.


Javier Cruz Díaz Castorena (texto y fotos)*

En diciembre de 1993 la UNESCO designó a las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco en Baja California Sur, México, Patrimonio Cultural de la Humanidad, y desde ese momento el lugar entró en muchas de las agendas de los amantes de visitar zonas arqueológicas. Tiempo después emprendí el viaje a este lugar con José Hernández y Salvador Rodiles.

El principal atractivo es disfrutar de un hallazgo arqueológico diferente, ya que al hablar de zonas arqueológicas mexicanas, se identifican y vienen a la mente imágenes de pirámides que se encuentran en zonas tan accesibles como el Templo Mayor en pleno centro de la Ciudad de México, de relativamente fácil acceso como Tehotihuacán en el Estado de México o Chichen Itzá en Yucatán, o de difícil acceso como Bonampak o Yaxchilán en Chiapas, ya que a ésta última sólo se puede llegar en avioneta o por el río Usumacinta, ya que se encuentra en la frontera con Guatemala.

Los vestigios rupestres en México se encuentran en varios lugares y a todo lo largo de su territorio, pero es en la Sierra de San Francisco donde se localizan los más bellos y espectaculares, ya que muchas de las pinturas tienen más de dos metros de alto, por esto es considerado como uno de los de grandes dimensiones de todo el mundo.

Los primeros reportes de las pinturas de esta zona datan del siglo XVII cuando llegaron los misioneros jesuitas, desde ese entonces hacen mención de la grandeza de las imágenes. Algunos de ellos relatan que, investigando entre la gente del lugar, evocan leyendas de seres de gran tamaño venidos del norte que pensaron fueron los autores de las pinturas, incluso añaden que encontraron huesos de hombres que calcularon llegaron a medir hasta cuatro metros de alto. Los análisis de pigmentos indican que las pinturas tienen una antiguedad de 4 mil años, y la fecha más reciente corresponde al siglo XVII, lo que es sorprendente ya que en ese periodo de tiempo no hay mucha variación en su estilo.

Los pobladores de estas zonas fueron los cochimíes que se organizaban en grupos de entre 50 y 200 miembros, dedicados a la caza, principalmente del venado, y a la recolección de frutos. Existían dos jefes que dirijían al grupo, uno de ellos era el anciano o cacique y un shamán o guama que organizaba los actos religiosos, algunas veces un solo individuo ejercía ambos cargos.

A principios de los 80's el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició los registros de las cuevas con pinturas, hecho que culminó en los 90's con la inclusión de estos estudios en los 14 proyectos especiales de arqueología del gobierno mexicano.Para ir a San Francisco se tiene que llegar a San Ignacio, pueblito que se encuentra entre Guerrero Negro y Santa Rosalía, poblaciones costeras opuestas del norte del Estado. En dos locales contiguos a la Misión se instaló el museo y oficinas del INAH, allí se encuentra el custodio Sergio Aguilar que registra a los visitantes de las pinturas, les pone al tanto del compromiso que adquieren y del equipo que tienen que llevar para ir a esa zona, y les entrega el reglamento de visita cuyos puntos sobresalientes son:

1. Clasifican a los visitantes en cuatro niveles:
  • Nivel I. Los que sólo visitan la Cueva del Ratón y lugares cercanos a San Francisco, excursión que se hace en un día. Las siguientes requieren varios días de duración.

  • Nivel II. Los que además van a lugares habilitados en el Cañón de Santa Teresa, Arroyo del Parral y en el área de Santa Martha.

  • Nivel III. Los que van más allá rumbo a San Gregorio, San Gregorito y el Batequí, entre otros.

  • Nivel IV. De interés estrictamente académico.

2. Todos los visitantes deberán acatar las disposiciones de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas de México.

3. Las visitas deberán ser conducidas por un guía autorizado por el INAH.

4. La comida del guía la proporcionarán los visitantes.

5. Se prohibe bañar y hacer fogatas, hay que llevar estufas de gas tipo Colleman.

6. Sólo se permitirán un máximo de 25 personas acampando a la vez. En el campamento el Granadillo sólo 7.

7. Traer de regreso toda la basura que se genere, ya sea orgánica e inorgánica.

También nos dio el nombre de Enrique Arce, Coordinador en San Francisco de la Sierra, con quien nos teníamos que reportar.

Transladarse de San Ignacio a San Francisco tiene algunas dificultades ya que no existe transporte regular. Si se lleva vehículo propio tiene que ser una camioneta que pueda circular en camino de terraceria, lleno de rocas y muy accidentado. Si se contrata un vehículo particular puede resultar caro, y se tienen que buscar algunas alternativas en ranchos cercanos. A este respecto agradecemos las facilidades otorgadas por el Lic. José Francisco Hernández, Delegado de la zona del Vizcaíno, y al comandante y subcomandante de la policía municipal, asi como a Carlos, administrador del "Rancho El Silencio".

Ante todo ese formulismo y control reglamentado de acceso a las pinturas, de lo alejado del lugar, de las dificultades para llegar, de sortear todos los posibles contratiempos, de llevar todos los aditamentos para acampar, y sobre todo de enfrentarse a un clima extremoso que es famoso en Baja California, que puede ser de más de 40 grados centígrados en verano y llegar a temperaturas inferiores a los cero grados en invierno, sólo los amantes de la naturaleza y de la arqueología se aventuran a esta zona. El viaje bien vale la pena, en especial en invierno, ya que se puede aprovechar la temporada para observar a las espectaculares ballenas en la Laguna de San Ignacio.

En las dos horas del trayecto a San Francisco se encuentran barrancas muy hermosas. Nunca pensamos que su belleza resultaría opacada por las que encontraríamos más adelante. Al llegar nos dirigimos a la casa de Don Enrique, cuya gentil esposa nos ofreció la única bebida que quita el calor y la sed: café caliente.

Cerca de San Francisco se encuentra la Cueva del Ratón a la cual se puede ir caminando. Cuenta una historia que se llama así porque a un burro llamado "ratón" le gustaba irse a refrescar a la sombra de esa cueva.

Posteriormente Don Enrique, que es el que se encarga de avisar al guía que le toca turno, nos presentó a Don Refugio Arce Ojeda, uno de los mejores guías y que cuenta con animales propios para el trayecto. Al preguntarle cuál zona recomendaba para visitar, recomendó el Cañón de Santa Teresa. Puestos de acuerdo con sus honorarios, la cantidad de mulas y la renta de las mismas, cerramos el trato y esperamos la partida a la mañana siguiente.

"Cuando Enrique me dijo que me tocaba turno de llevar gente, no podía creerlo. Nadie viene en época de calor por estos lugares." Fue lo primero que nos comentó Don Refugio al iniciar el viaje, en el cual tuvimos que poner en práctica nuestros pocos conocimientos de montar en mula. Con su modo de hablar rápido, como lo hace la gente de esta tierra, que hasta a veces nos parecía que no terminaban de pronunciar algunas palabras, nos comentó nuevamente: "Han venido algunos que se van caminando hasta allá, porque no saben andar en mula, terminan cansadísimos pero contentos, sobre todo después de ver La Pintada, es la más chula de todas las cuevas. Yo siempre traigo mi mula." Nos dijo finalmente sonriendo.

La gente es muy sencilla y amigable, típica de la sierra, que les gusta que los visiten y que platiquen con ellos. Su actividad principal es el pastoreo de cabras, venta de las mismas y del sabrosísimo queso que elaboran. Aunque sus rebaños son diezmados por el puma. "Es muy cobarde, porque huye de nosotros, pero se lleva muchas chivas. Mucha gente solo viene a ver la Cueva del Ratón, para las otras cuevas somos más de treinta guías y tenemos que esperar nuestro turno, aunque los otros no tengan bestias se las prestamos, son viajes muy importantes para nosotros."

En el camino pasamos una barranca muy hermosa. Después de una hora y media llegamos al Cañón de Santa Teresa cuya panorámica se perdía en el horizonte.

Fueron dos horas de tránsito lento bajando el cañón, por veredas muy accidentadas y llenas de rocas, en algunos tramos muy peligrosas ya que se encontraban a la orilla del precipicio, sin posibilidad de tropezones, difíciles aún para las mulas pero que están acostumbradas a estas jornadas, en un camino que parecía interminable. De repente, al fondo, un manchón verde que contrastaba con el paisaje árido y lleno de distintas variedades de cactáceas. "Santa Teresa", nos dijo Don Refugio, ranchito donde viven dos familias que se dedican a cuidar sus huertas, y por el cual toma el nombre el cañón. Allí siembran hortalizas y además cuentan con árboles frutales como naranjo, limón, higo y durazno, aprovechan el agua que corre en el fondo de la barranca.

Un poco más adelante descansamos, se le quitó montura y freno a los animales para que pudieran tomar agua libremente. Entonces pudimos ver el paisaje detenidamente: el fondo de las barrancas estaba compuesto por piedras características de río, lo que hace suponer que en épocas remotas corría uno por allí, y que en la temporada de lluvias se llegan a formar grandes arroyos; charcas que formaba un arroyito que corría a lo largo de las barrancas, y que en algunos tramos se hacía imperceptible; palmeras que se erguían orgullosas a una altura de 12 a 15 metros, y que más adelante llegarían a ser tan abundantes, que daban una sensación de frescura en ese ambiente árido; las laderas de las barrancas llenas de distintas variedades de cactáceas; cuando la barranca se cortaba casi verticalmente, se podían admirar esas terrazas que se formaban y en las cuales se aferraban los arbustos y cactus; todo esto coronado por un cielo impresionantemente azul.

Al continuar el viaje tardamos una hora en llegar a La Pintada, pero en la ladera opuesta. Después de 45 minutos más por fin llegamos a la zona de campamento, cerca de la cual se forman algunas pocitas donde saciamos nuestra sed.

El calor era muy intenso, tan fuerte y desgastante que teníamos que tomar una siesta después de la comida, para reparar fuerzas y esperar a que disminuyera un poco la temperatura.

La primer cueva que visitamos fue La Pintada, muy hermosa en verdad, como después lo comprobaríamos "es la más chula de todas las cuevas", como dijo Don Refugio. Está situada a media hora caminando del campamento.

Es una oquedad que corre a lo largo de 70 metros por la falda de la barranca, y que, como todas las cuevas de esta zona, cuenta ya con andadores de madera que facilitan muchísimo ver y admirar las pinturas. Es una verdadera galería en cuyas paredes se pueden ver figuras humanas con los brazos extendidos con capuchas o penachos, venados, cervatillos, borregos cimarrón, liebres, coyotes, zopilotes, y figuras marinas como peces, tortugas, ballenas y delfines. Los colores predominantes son el rojo y el negro, los cuales utilizaban pintando las figuras de ambos colores por la mitad, ya sea vertical u horizontalmente, hay algunas que están pintadas de un solo color. También utilizaron el blanco y el amarillo pero en menor grado, ya sea como contorno de algunas figuras o para resaltar algo en otras. El tamaño es muy variado, pero llega a haber figuras de más de dos metros de alto, por esto es considerado un arte rupestre de los más grandes del mundo. Hay algunas figuras que no están terminadas, o que son un bosquejo o un contorno definido. Las figuras se yuxtaponen. En uno de los murales de esta cueva pareciera como si un grupo de hombres tuvieran acorralados a varios venados y borregos cimarrón. En otros las yuxtaposiciones llegan a tal grado que pareciera como si ninguna parte de la pared estuviera libre de pigmentos, y hay que fijarse muy bien en donde empiezan y donde terminan las figuras, en una mezcla de tamaños, variedades, orientaciones y disposiciones.

Al día siguiente visitamos cuatro cuevas más. La primera fue la Cueva de la Soledad. Se encuentra a una hora caminando desde el campamento bordeando la montaña donde se encuentra La Pintada hacia otra barranca, y cuyo acceso es un poco difícil, ya que hay que escalar algunas paredes de roca, algo no muy complicado. Don Refugio también la llama la Cueva de las Aguilas, porque en la pared de esta oquedad que mide aproximadamente 7 metros de alto por 12 de largo, se encuentran varias figuras de tamaño natural donde se pueden apreciar hombres, mujeres (ya que se distinguen sus senos en las axilas), venados de grandes cornamentas, cervatillos, y dos aves que parecen ser águilas, una pintada de rojo y otra de negro, cuyo plumaje está dibujado en forma uniforme y no en líneas como en las demás cuevas. Esta cueva también se caracteriza, porque en una pequeña oquedad inferior se encuentran pintadas algunas figuras no identificadas, rectangulares, alargadas, algunas de las cuales están cuadriculadas.

Después nos dirigimos a la Cueva de las Flechas, que se localiza enfrente de La Pintada. En las demás cuevas se ve que las lanzas o flechas solo atraviesan a venados, cervatillos o borregos cimarrón, como si los hubieran cazado y las pinturas fueran un festejo de estos acontecimientos, pero en esta cueva que mide como 25 metros, se encuentra un mural de grandes proporciones con un venado al fondo y cuatro figuras humanas con capuchas o penachos, dos de las cuales están atravesadas por flechas en la cabeza, el corazón, el estómago y las partes nobles, en una extraña combinación y por la cual toma el nombre la cueva. En el resto de la oquedad se distinguen algunas figuras, la más definida y mejor pintada es un hermoso borrego cimarrón.

Por la tarde visitamos la Cueva de los Músicos, que está a 45 minutos del campamento pero hacia el lado contrario de las otras cuevas. Es la más pequeña de todas, ya que en un área como de un metro cuadrado se distingue algo así como dos pentagramas pintados de blanco y una docena de pequeñas figuras pintadas en rojo y no muy definidas, pero que parecen hombres en posiciones tales como si estuvieran tocando instrumentos musicales, sin ser éstos visibles.

La última cueva visitada en este cañón fue la Cueva de la Boca de San Julio, que se encuentra a 30 minutos de la anterior pero por otra barranca. En ella se vuelve a admirar la grandeza de las pinturas, y es la única en donde no se distinguen figuras humanas, ya que en sus dimensiones que son de aproximadamente 10 metros de largo por 6 de alto, solo se ven pintados algunos venados, cervatillos, coyotes y liebres de tamaño natural, y varias figuras pequeñas de las mismas variedades.

A la mañana siguiente, al ir subiendo las veredas para dejar el cañón, nos invadió una extraña sensación, entre nostalgia y alegría, de haber permanecido dos días en un lugar tan singular: donde se comprende que el maravilloso paisaje fue la fuente de inspiración para la elaboración de esas hermosas pinturas; donde la mitología de los gigantes corre tan lentamente como esos arroyos; donde la naturaleza tiene pocos cambios, como esos 4 mil años de tradición pictórica; donde los amaneceres parecen interminables, cuando el sol ilumina las cimas de las montañas descubriendo poco a poco sus detalles, hasta llegar al fondo de las barrancas; donde el viento llega a platicar con las palmeras, y ellas le responden con un susurro de frescura; donde el equilibrio ecológico pende de un hilo, de ese hilillo de agua que corre imperceptible por algunos lugares y que le dá vida a todo ese ecosistema; donde las palomas que se oían, rompían el largo silencio con su canto melancólico; donde los pequeños pájaros que se dejaban ver alegraban la vista de ese paisaje desolado; donde las espinas de las biznagas crecen muy grandes, como si quisieran picarle al cielo para que les dé agua; donde el florecer de las cactáceas es tan espectacular, como todo el conjunto de detalles que conforman esas barrancas; donde cerca de la zona de campamento nos salieron a recibir una cantidad muy grande de ranitas, no mayores de 3 centímetros de largo, que nos observaban cada vez que tomabamos agua, como si ellas fueran las guardianes del lugar y a las que se tuviera que pedir permiso para estar allí, y que nos arrullaban con sus cantos al anochecer con una tonada que sonaba afirmativa; en esas noches tan claras, cálidas y llenas de estrellas; donde también las estrellas fugaces saludan a los viajeros que llegan a esos lugares.

*Hemerobiblioteca de Investigación Dr. José Joaquín Izquierdo
Facultad de Medicina
Universidad Nacional Autónoma de México.

Obtenido el 10 de enero de 2009 de: http://solotxt.brinkster.net/csn/28rupest.htm

El arte antiguo de Baja California Sur



Descubre lo que el cañón de Santa Teresa esconde

Antonio Salgado
El UniversalJueves 29 de mayo de 2008
destinos@eluniversal.com.mx



Es de mañana. Hay que tomar la carretera que sale desde el pueblo de San Ignacio, Baja California Sur, hacia el norte. En la camioneta se guardan las tienda de campaña y bolsas de dormir.

El guía lleva consigo comida suficiente para tres días y algunos enseres de cocina.

Tu destino es un rancho –a más de mil metros sobre el nivel del mar–, llamado San Francisco de la Sierra, desde donde partes hacia las célebres pinturas rupestres de Baja California.


Un viaje a la historia

Al escuchar ese término: "pinturas rupestres", probablemente recuerdas tus épocas escolares donde te hablaron brevemente sobre Altamira, en España, y Lascaux, en Francia. Sabrás, quizá, que éstas son los testimonios visuales de los primeros pobladores de la era paleolítica.

Todos los grupos humanos, al pasar por la fase de cazadores nómadas pintaron lo que veían a su alrededor. Se aprecia en ellas, dependiendo la zona, imágenes de bisontes, mamuts, venados, borrego cimarrón y figuras humanas que muestran el misticismo propio de su forma de vida y sus creencias. Las pinturas rupestres de Baja California Sur forman parte de esta tradición.

Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) las cuevas de la Sierra de San Francisco fueron aprovechadas por los ya desaparecidos pericuas, guaycuras y cochimíes para elaborar pinturas rupestres.

A pesar de que se sabe poco sobre estos grupos humanos, los investigadores del INAH han dedicado gran esfuerzo a estudiar los más de 300 sitios de arte rupestre a lo largo de la península.

La cueva Pintada, la más famosa, conserva más de 100 metros de murales de hasta cinco metros de altura de más de 73 siglos de antigüedad.


Cansado, pero mágico

La empresa Kuyimá, con base en San Ignacio y especializada en ecoturismo, es la que organiza el recorrido. Éste es conducido por guías naturalistas y guías locales, quienes te iniciarán en los conocimientos sobre vegetación y formaciones del lugar, así como en la mística del arte rupestre. En sus paquetes incluyen transporte, equipo de campamento, mulas y alimentos.

Aunque las cuevas son Patrimonio Mundial declarado por la UNESCO, este recorrido no es meramente cultural, de hecho tendrás que gozar de una buena condición física para disfrutarlo.

La expedición comienza una vez que has llegado al rancho de San Francisco de la Sierra. Ahí tendrás que montar una mula que te llevará por caminos intrincados, paisajes naturales de majestuosa presencia, hacia el Cañón de Santa Teresa.

Después de algunas horas de caminar o cabalgar – cuatro horas aproximadamente– llegas al arroyo San Pablo, mismo que vadeas hasta tu centro de operaciones, en el poblado de El Cacarizo, donde además de los murales de La Soledad, las Flechas, Los Músicos y la Boca de San Julio, podrás asistir a las fiestas del Santo Patrono del lugar. Además, vivaquearás bajo un cielo estrellado propio de localidades rurales.



Obtenido el 10 de enero de 2009 de: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/46983.html

Investigadores y niños cosechan jitomate orgánico en Baja California Sur




  • Niños entre 5 y 15 años aprenden a cosechar de científicos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste y la empresa Organicos Tepentú
  • Los objetivos de plantar jitomate orgánico son mejorar la economía y la ecología de la región

Juan Larrinaga Mayoral, titular científico del proyecto, explicó que este trabajo inició en julio de 2008 y la primera cosecha se realizó en diciembre.

"Los mercados internacionales demandan cada vez más productos 100 por ciento naturales y en México hay pocas personas capacitadas en la agronomía. Proyectos como éste estimulan a los jóvenes para echar raíces y evitar que emigren a otras zonas", dijo.

La parcela orgánica está en el municipio de Comondú, donde antes no se sembraba y las personas se dedicaban a la tala de árboles para obtener carbón.

"Protegemos los recursos vegetales, pues se perdían muchos árboles para sacar el carbón. Ahora, los niños del albergue Tepentú y la comunidad cuidan la región y obtendrán recursos al vender esos tomates", añadió el experto en agricultura en zonas áridas.

Los científicos realizan un seguimiento del estado nutricional del suelo, analizan su efecto en la planta y hacen muestreos semanales para garantizar la calidad de los productos.

"No se trata de que los niños trabajen, ellos simplemente nos ayudan y hacen todo tipo de preguntas sobre el crecimiento de las plantas. Nos acompañan en el muestreo y les explicamos cómo la planta absorbe los nutrientes", aclaró.

Los niños del Albergue Tepentú provienen de zonas muy alejadas de la escuela, desde muy pequeños viven en el albergue y cada semana regresan a sus hogares.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Investigan en BCS cómo aminorar los efectos de la marea roja



La Paz, 13 Dic (Notimex).- A dos años de que las costas de Baja California Sur registraran su primera marea roja, que obligó a tomar medidas sanitarias, se investigan métodos para controlar los brotes y persistencia de este fenómeno.

El científico David López Cortés, adscrito al Programa de Planeación Ambiental y Conservación del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), especializado en floraciones de algas nocivas, integró este proyecto de investigación.Indicó que el desarrollo de métodos para controlar los brotes y persistencia de las mareas rojas son de fundamental importancia socio-económica, principalmente en aquellas regiones con vocación para la acuicultura y actividades recreativas del turismo.

Baja California Sur enfrenta desde 2006 este fenómeno y el aumento en número de eventos y de especies que proliferan masivamente, que motivó investigar y proponer métodos de mitigación, y el control e implicaciones de la toxicidad.

Refirió que los métodos más empleados son el uso de arcillas, mecanismos de centrifugación y consumo por zooplancton, aunque también se han probado compuestos como hipoclorito de sodio, extractos de cebada y del polisacárido chitosan.

Apuntó que las arcillas, por su naturaleza inerte mineral no metálico, representan una alternativa potencial para el control de las mareas rojas por su bajo impacto en el ecosistema, “sin , se tiene que evaluar a nivel experimental su eficacia”.

El científico recalcó que las pruebas se hacen sobre las especies que florecen masivamente en la Bahía de la Paz y otras regiones del país y el probable impacto en los moluscos bivalvos.

Destacó que en México no existen estudios al respecto y la información que se genere será de gran utilidad para diferentes sectores involucrados en los eventos de las mareas rojas.

En Baja California Sur la primera marea roja que se registró fue en junio de 2006, provocando mortandad de peces, y obligando a la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios a que prohibiera consumir mariscos y pescados.

El segundo evento ocurrió en marzo de 2007 en la Bahía de La Paz y nuevamente en septiembre del mismo año, lo que generó la necesidad de iniciar investigaciones cómo aminorar los efectos que dañan económicamente al sector pesquero por su presencia y veda.

López Cortés aseveró que la marea roja se registra de forma errática y puede surgir en cualquier época del año, sin embargo, los cambios de temperatura radical en la superficie marina favorecen la generación de algas y toxinas.Dijo que se continúan con las investigaciones con el objetivo de obtener los mejores métodos para disminuir los efectos que se generan por el fenómeno natural.

Obtenido el 13 de diciembre de 2008 de: http://senderodelpeje.com/sdp/contenido/2008/12/13/97585

domingo, 30 de noviembre de 2008

Aplican programa de agricultura orgánica en internados de BCS

Fecha: 27 de noviembre del 2008
Reportero: Rafael H. Guadarrama
Fuente: Once Noticias

Obtener legumbres frescas del desierto puede parecer una labor casi imposible. Sin embargo, los pequeños del internado de Tepentú, en Baja California Sur, son parte de un programa de agricultura orgánica con el que no sólo están a punto de obtener jitomates del agrietado y seco suelo de la zona.

Con cada planta que procuran en espera de su cosecha, adquieren conciencia sobre la importancia de conservar su entorno, algo no muy extendido en una localidad con vocación carbonífera.

“La gente que antes cortaba los árboles para hacer carbón ya dejó de hacer eso, porque encontraron en la agricultura orgánica un amigo para el medio ambiente”, expresó Ernesto Díaz, de Vinculación y Extensionismo Científico del CIBNOR.

Expertos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste comenzaron con este programa educativo en abril pasado.

Con el aval de la Secretaría de Educación Pública y el apoyo de una empresa de legumbres orgánicas de Baja California Sur, han desarrollado esta parcela en un cuarto de hectárea. Es parte de sus programas de agricultura orgánica emprendidos en el noroeste del país.

“En la franja norte de México está toda una franja del desierto de Sonora, incluyendo Baja California, y también tenemos un programa orientado a agricultura en zonas áridas”, explicó Sergio Hernández Vázquez, director del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste.

Con este proyecto, los 28 niños del internado de Tepentú han aprendido cómo tratar la tierra desértica para dotarla de nutrientes, sembrar semillas del jitomate y cuidar la planta con fertilizantes naturales.

“Se aprovecha la propiedad de cada planta como el ajo, por ejemplo, tiene la capacidad de repeler ciertas plagas, por qué, por el olor que tiene”, comentó Ernesto Díaz.

La primera cosecha la obtendrán el próximo cinco de diciembre. Los promotores del programa esperan replicarlo en otros diecisiete internados educativos de Baja California Sur.

Sin embargo, destacan que estas estrategias pueden ser aplicadas en más zonas del país con suelos bajos en nutrientes.

El Instituto Nacional de Ecología pronostica que durante este siglo, a causa del calentamiento global, México perderá 30% de su capacidad agrícola.