REVISTA DE POR ACÁ

Con el objetivo de mostrar la cultura regional en todos sus aspectos, apareció en su segunda época en 2007, en formato electrónico.

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lunes, 16 de noviembre de 2015

En vilo, el programa de orquestas infantiles en Baja California

Redes 2025 es un proyecto a largo plazo para reestablecer el tejido social y enfrentar la violencia desde la infancia con la formación musical. Es el que Baja California instituyó en 2010 con grandes resultados. Parece una broma, pero los 17 centros que se han levantado en 22 comunidades de la entidad, están en peligro por omisión burocrática de la Sedesol local, cuyos directivos negaron 4.3 millones de pesos del presupuesto.


JUDITH AMADOR TELLO
15 DE NOVIEMBRE DE 2015 
REPORTAJE ESPECIAL

Los niños que participan en Redes 2025.
(Foto: 
http://www.proceso.com.mx}.
MÉXICO, DF (Proceso).- Entre los varios mitos que han rodeado a la ciudad de Tijuana, Baja California, está el de haber sido por décadas un páramo cultural o una especie de territorio donde las identidades se diluían, tanto como la frontera que permite el flujo migratorio entre México y Estados Unidos.

“La tercera frontera” quiso llamarle el empresario Antonio Navalón, o “Tijuana la horrible” tituló –para burlarse del mito– el escritor Humberto Félix Berúmen en su libro donde cuenta la historia de esta aún enigmática y contrastante ciudad símbolo de todo lo negativo (Proceso, 1437): “narcotráfico, violencia, inseguridad, prostitución”. Y podría añadirse: degradación urbana, caos…

Y es que Tijuana tiene su propia identidad, en cuya construcción han contribuido de algún modo proyectos como la Orquesta de Baja California, fundada por Juan Echevarría y Eduardo García Barrios, que al cumplir veinte años de existencia participó con otras instancias en la creación del proyecto Redes 2025:

“Un programa –según la propia definición, en sus documentos– de formación musical dirigido a niños y adolescentes de Baja California de entre siete y 14 años de edad, con especial énfasis en aquellos que viven en zonas de alto riesgo y en condiciones de marginación y pobreza (en el cual) la enseñanza de la música es el elemento central en la promoción de valores y de capital cultural como base para que los participantes puedan construir mejores condiciones de vida personal, familiar y de sus ecologías sociales inmediatas.”

Pera más allá de las definiciones conceptuales, basta con ver imágenes de las colonias en las que habitan muchos de los niños que acuden al programa, observar en videos las condiciones en las que viven o asisten a la escuela y escuchar sus testimonios, para entender que se les ofrecen al menos unas horas de remanso por las tardes, cuando no la verdadera expectativa de hacer de la música el sentido de sus vidas.

Sin embargo el programa, cuyos resultados motivaron a Enrique Peña Nieto a instruir a Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), para que lo reprodujera en diversos estados de la República con el fin de reconstituir el tejido social y contribuir a solucionar los problemas de violencia, está ahora –como el país– en vilo:

Redes 2025 desaparecerá si no recibe 4.3 millones de pesos, que representan un 40 % de sus ingresos; cubrirían así pagos a profesores, viáticos y gastos de trasportación, principalmente, correspondientes a 2015. Y es que debido a una “omisión burocrática” cometida por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) del gobierno de Baja California, podría quedar sin presupuesto y sin continuidad.

Así lo explicó a Proceso, vía telefónica, Alfredo Álvarez Cárdenas, presidente del Patronato de Amigos de la Orquesta de Baja California (PAOBC), y de la Fundación de Artes Musicales de dicho estado, quien destaca que además de acercar a niños y jóvenes en situación de pobreza y violencia a la música, Redes 2025 es un semillero de talentos para nutrir a la OBC.

Mencionó, como prueba de su éxito a cuatro jóvenes: Santiago Rojo Acosta (fagot), Michelle Annete Cisneros Chavarría (oboe), Elliott Jesús Arias Álvarez (percusiones), y Daniel Alexis Polo García (corno francés), quienes han participado como músicos invitados en la OBC, mientras que éste último, con César Cárdenas Saldaña (viola) y Joel Misael Haros Sánchez (trompeta) ya colaboran como monitores (auxiliares) de profesores del Programa Redes 2025.

Y detalló la situación:

“Es un dinero que hemos tenido durante los últimos seis años y que en conjunto con otros 25 fondos –algunos particulares–, han hecho posible este trabajo. El dinero del programa está sujeto a revisión de sus objetivos, lo cual nos viene bien porque es justo así como trabajamos, y no había ninguna razón, ni técnica ni de auditoría, para negarle (el presupuesto).

“Fue una omisión burocrática de la Sedesol de Baja California que no realizó las gestiones pertinentes ante la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano local (Sedatu), encargada de otorgar un aproximado de 4.3 millones de pesos. Ahora no puede destinarnos el monto –que conforma un 40% de nuestro presupuesto total–, porque las fechas ya cerraron y no hubo ninguna gestión para nosotros. Buscamos a Sedesol en diversas ocasiones para saber de los trámites, pero nunca tuvimos respuesta pese a insistir, escribir y llamar en diversas ocasiones.”


Como El Sistema

El programa Redes 2025 fue construido a semejanza del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por el músico y economista José Antonio Abreu, conocido como “El Sistema”, y del cual egresó el afamado director Gustavo Dudamel, actual director de la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles.

Se fundó en 2010 de los Núcleos Comunitarios de Aprendizaje Musical del Conaculta, retomando la experiencia pedagógico-musical de Sergio Ramírez Cárdenas, exdirector del Sistema Nacional de Fomento Musical y actual subdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes.

En la actualidad atiende a 2 mil 33 alumnos y alumnas y ha dado instrucción musical básica y media a más de 5 mil 500 durante los casi seis años de su existencia. Se conforma por 11 ensambles orquestales, ocho coros comunitarios y tres grupos de iniciación musical con niños y jóvenes de 22 comunidades de Baja California.

Todos los participantes asisten un promedio de 18 horas de clases semanales, en “una segunda escuela”, en palabras de Álvarez Cárdenas, donde tocan instrumentos como violín, violas y violonchelos; flautas y oboes; corno y arpa, clarinete y fagot; y contrabajo, percusiones, trompeta, trombones y tuba.

El programa se desarrolla en colonias como Mariano Matamoros, Camino Verde y Granjas Familiares, polígonos que el Programa de Convivencia Ciudadana consideró estratégicos para prevenir la violencia pues existen altos índices de pobreza y condiciones educativas deficientes.

Ante la presión ejercida por el patronato, la fundación, e incluso los medios de comunicación locales, el gobierno californiano otorgó un millón 800 mil pesos, pero el resto del presupuesto está en el limbo y con ello se pone en cuestionamiento la permanencia del Programa Redes 2025 para el próximo año.

Siguió Álvarez Cárdenas:

“Ahorita estamos dando la pelea en el Congreso local, en Sedatu y con el gobierno del estado, para completar lo que falta, la responsabilidad es de Sedesol que no respondió y estamos esperando resolverlo antes de que acabe el año.”

Incluso explicó que enviaron el oficio PAO/036/2016 con fecha de 13 de agosto dirigido a Enrique Peña Nieto, titular del ejecutivo federal (recibido por la Dirección General de Atención Ciudadana el 17 de agosto), con copia al gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid; Jorge Aztiazarán, presidente municipal de Tijuana; Rosario Robles, entonces secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal; y a Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, para solicitar su intervención.

“Nos dirigimos en un oficio a Enrique Peña Nieto porque fue él quien en sus primeras actividades culturales como presidente (el 12 de diciembre de 2012), inauguró el Centro de Artes Musicales (CAM), sede de Redes 2025 y de la Orquesta de Baja California, y ahí dio instrucciones a Tovar y de Teresa para que nuestro modelo de enseñanza comunitaria se replicara en todo el país –explicó–. Estamos tratando de movernos por todos lados para no perder el programa.”

En la carta se detalla que se atienden a 950 niños y niñas impactando a 4 085 familias, y le recuerda que “prometió su apoyo a través del Compromiso Presidencial No. IP-013 para que dicho centro (el CAM) siguiera desarrollando el Programa Redes 2025”.

La carta solicita su intervención para cumplir con dicho compromiso, y evitar afectar a las familias y comunidades que beneficia el programa –así como a los más de 30 055 asistentes anuales a los conciertos de difusión musical y artística de Baja California–.

Situado en Tijuana, el CAM se construyó en 2010 y fue inaugurado en 2012 por Peña Nieto. Además de albergar a Redes 2025 y a la OBC, es sede del Programa de Coros, el Liceo, la Escuela Superior de Canto y Ópera (que cambiará de nombre), la Tijuana Music School, la Baja Musical Arts Initiative de Nueva York, además de la Fundación de Artes Musicales y PAOBC.

Los niños y jóvenes de Redes se han presentado con programas en el extranjero en Nueva York, Miami, Massachusetts, Idaho y San Diego, en Estados Unidos; Ferrara, Milán, Bolzano y Nápoles, en Italia; y Málaga, en España.

El programa está diseñado para que, de acuerdo al plan estratégico del Patronato de Amigos de la OBC, alcance su madurez en los próximos 10 a 12 años, tiempo aproximado que le tomaría a uno de los participantes convertirse en un músico profesional y formar parte de una orquesta sinfónica de Baja California o coro sinfónico, en caso de que lo deseara.

El trabajo está planteado para que un niño o joven realice estudios los tres primeros años en Redes 2025, posteriormente curse del cuarto al octavo año clases en las orquestas de nivel medio y superior en el Programa Jóvenes Talentos, y finalmente otros cuatro años para alcanzar la madurez y poder conformar una sinfónica mayor, según se lee en el cuadernillo Educación musical para integración humana y comunitaria, realizado por el patronato, en la serie Jóvenes en Riesgo, editado en marzo de este año.

Detalló Álvarez Cárdenas:

“Esto va ligado a la Orquesta de Baja California, cuyos integrantes son profesores de Redes, y que a sus veinticinco años y con grandes presentaciones es muy pequeña, tiene veintiún ejecutantes y necesita una dotación mayor de músicos pues tiene un repertorio que se repite mucho, hay deserción de músicos porque no se les da un aliciente a largo plazo para seguir, en fin, ese es otro flanco de batalla.”

Cabe recordar que en 1992, tras la llegada a Baja California el primer gobierno panista con Ernesto Ruffo Appel, la OBC se enfrentó también a amenazas de reducción de presupuesto porque el gobernador consideró que la agrupación “no es parte de las prioridades del estado”. Entonces los integrantes, alumnos de música y la sociedad se movilizaron para protestar.

El cellista de la agrupación Sasha Grashenkov confió en aquel momento (Proceso, 823):

“La cultura se va a desarrollar en Baja California, pero sería mejor que eso ocurriera hoy, y no esperar una o dos décadas. Estoy seguro que el gobierno debe amar a la cultura. No puede ser que no le importe el arte.”

Dos décadas después, la OBC –dirigida por Eduardo García Barrios, y previamente por el guitarrista Roberto Limón– y la Fundación de Artes Musicales están de nuevo peleando al Congreso local la duplicación de presupuesto, de ocho a 16 millones de pesos anuales, para poder realizar producciones:

“Queremos formar una orquesta de cámara (con 36 integrantes), y el programa de Redes está enfocada a nutrirla en un futuro, incluso en ocasiones los alumnos más avanzados han tenido la oportunidad de colaborar en algunos repertorios no tan complicados con la OBC, y ya hemos tenido éxito con músicos que ya son integrantes de esa orquesta, ese es uno de los primeros resultados”, dijo orgulloso del programa Álvarez Cárdenas.


Compromiso

En relación al problema presupuestal que enfrenta ahora Redes 2025, el Sistema Nacional de Fomento Musical, dirigido por García Barrios, envió un comunicado a Conaculta, en el cual expresa que “ha reconocido en los últimos tres años la importancia que el Sistema Redes 2025 de la Fundación de Artes Musicales (FAM) de Baja California ha tenido en el marco del Movimiento Nacional de Agrupaciones Musicales Comunitarias impulsado por nuestra institución”.

Agrega que ha brindado apoyo a la Fundación “con recursos financieros y humanos, habiendo contribuido en el 2015 con la cantidad de tres millones de pesos para el desarrollo de este importante proyecto”.

Y garantiza:

“Reiteramos nuestro compromiso para que estos apoyos continúen en el futuro.”

Álvarez Cárdenas precisó a Proceso que el Conaculta, a través de Fomento Musical, es “una de las 50 instituciones que apoyan con recursos (3.4 millones de pesos) al programa Redes y su ayuda es para pago de honorarios e instrumentos para las orquestas de los muchachos”.

En abril de 2013, en entrevista con este semanario (Proceso, 1904) el director de orquesta egresado del Conservatorio Tchaikovski de Moscú, relató que Redes 2025 se fundó con recursos del Programa Hábitat de la Sedesol. Se pensó inicialmente en formar una orquesta comunitaria con niños de las colonias Libertad, Valle Vista, Granjas Familiares y Mariano Matamoros, pero ninguna contaba con un salón para reunir a cien niños.

Se optó entonces por integrar en cada una de estas colonias secciones musicales: ensamble de maderas, cuerdas, percusiones y metales. Cada grupo ensayaba por separado y para hacer los tuttis se reunían los sábados en el CAM y así se formaba una sola y grande orquesta. En aquella entrevista, el director orquestal resumió su experiencia con el programa:

“Para mí Baja California fue una posibilidad maravillosa de hacer coincidir mi pensamiento musical, mi ser como artista, como músico, con mi pensamiento ideológico-filosófico de una manera totalmente integral. Se rompió la línea entre el ser artista, maestro, promotor y estar en la comunidad, porque era una unidad…”

Y anticipó que se publicaría un estudio con los resultados e impacto de Redes 2025 en donde se muestra “cómo cambia la vida de los niños, y hasta su manera de pensar, quieran o no ser músicos en el futuro, cuando se les da la opción de hacer un trabajo colectivo”.

Destacó que no sólo se involucra a los 120 niños que integran una orquesta sino a sus familias y personas que les rodean, pues asisten al teatro a verlos tocar y mucha gente sale realmente conmovida, incluso llora, de ver la “fuerza visual y energética” de 120 niños tocando juntos o a un coro cantar.

Con el título Cuadernos para pensar y decidir, el Centro de Artes Musicales publicó en agosto de 2013 el Estudio Exploratorio de Impacto Social del Programa Redes 2025, coordinado por Ricardo Alfredo Morales Lira, Gerardo Guillermo León Barrios y José Ángel Ramos García.

En su número uno, el documento hace un recuento histórico sobre Redes, revela datos sobre los niños y jóvenes atendidos, como su lugar de procedencia, pues muchos llegaron a Baja California de otras entidades del país e incluso de California, Estados Unidos, así como el rango de edades que va de los 5 a los 19 años (con un promedio de 12 años), su escolaridad que es mayoritariamente de primaria, y la percepción y sentimiento que les provoca pertenecer a alguna de las agrupaciones del proyecto.

Se recogen además testimonios de varios de los estudiantes acerca del impacto que ha tenido el programa en sus vidas:

“Muchos de los amigos opinan que la música clásica es aburrida y aprender a tocarla es una pérdida de tiempo… Yo les diría que es también una forma de divertirse, y pues para no estar ahí nada más tiradote.”

“Yo era un niño de puro ocho de calificación, y ahora soy un niño de diez.”

“Me he quitado muchos vicios, como ver la tele, ver la computadora, ahora de vez en cuando las veo por gusto.”

“…vinimos muy inspirados, yo quería tocar violín, nomás que como no había nos dieron a mí y a mi hermano corno y me quedé ¡órale!, nunca lo había visto.”

Hay diversos videos en YouTube donde se pueden encontrar más testimonios de los niños participantes y sus padres, de artistas que han participado en el programa, como el compositor Arturo Márquez, así como fragmentos de ensayos y conciertos. Se cuenta en uno de ellos que el crimen organizado había ya vuelto sus ojos al reclutamiento de menores de edad y por ello era urgente encontrar alternativas contra el deterioro social.

En la entrevista concedida en 2013, García Barrios se preguntaba si puede una orquesta contribuir:

“¡Claro que puede! ¿Va a terminar con la violencia? No, porque al mismo tiempo debe haber otros programas que enlacen el trabajo; pero desde nuestra perspectiva, para la lucha contra la violencia la opción que podemos dar es musical y sería genial lograr cinco orquestas en cada barrio.”


Por ahora Redes 2025 cuenta con 17 espacios para la formación y práctica musical ubicados en Baja California, 13 de ellos en Tijuana, dos en Mexicali, uno en Ensenada y uno más en San Quintín. Y cada diciembre, los integrantes del programa participan en el concierto Finale en un escenario profesional y frente a un gran público.

Obtenido de: http://www.proceso.com.mx/?p=420727

sábado, 24 de julio de 2010

Historia de la Facultad de Derecho Mexicali de la UABC


Introducción

El desarrollo histórico de la hoy Facultad de Derecho se inicia desde el año de 1957 al crearse la Universidad Autónoma del Estado de Baja California, pero su instalación formal se retrasó por 16 años. De 1957 hasta el 27 de octubre de 1973, surgen peticiones de alumnos preparatorianos y universitarios para crear la carrera de Derecho, y en última instancia, la escuela, ante las autoridades universitarias y de Gobierno.

El movimiento estudiantil de México, de 1968, se reflejó en Baja California, con los estudiantes al realizar protestas, mítines, toma de terrenos, edificios y de autobuses, etc., como medio de presión. A partir del 27 de octubre del '73, con la aprobación de la carrera de Derecho por parte del Consejo Universitario en sesión ordinaria celebrada en dicha fecha en la ciudad de Tijuana, Baja California, se inició el desarrollo institucional de la hoy Facultad de Derecho, Unidad Mexicali.


Los primeros años

En 1959, la Federación de Estudiantes Universitarios de Baja California, solicitó al gobernador del Estado, ingeniero Eligio Esquivel Méndez, su colaboración para que se iniciaran las labores con la mayor brevedad posible en la Facultad de Derecho, argumentando la necesidad de contar con profesionales en la administración de la justicia que egresaran aquí mismo en el Estado. Aparte de los jóvenes deseosos de estudiar ésa carrera, existían en ese momento, adultos que habían truncado sus profesiones al no haber podido salir fuera del Estado a proseguirlas por falta de recursos económicos; y si se creaba la carrera de Derecho aumentaría el número de interesados después de darse a la publicidad la apertura.

Existía una participación muy dinámica en la década de los sesenta, y más aún, en la siguiente, ya claramente señalada con una tendencia ideológica izquierdista importante, como producto de los cambios sociales, políticos y económicos que se generaban en el mundo. Hacia 1962, los estudiantes de la Preparatoria Mexicali a través de su representante Amparo Caro Ramírez, en la sesión del Consejo Universitario celebrada en Ensenada el 12 de mayo de ese año, dio lectura a un oficio que la Sociedad de Alumnos de la citada escuela enviaba, solicitando entre otras cosas, la Creación de la Escuela de Derecho.


Iniciación de clases

El 13 de septiembre los estudiantes Francisco Roldán, Jesús Guitrón, David Anguiano, Leopoldo Félix y Manuel de Jesús Ibarra, se presentaron a la redacción de La Voz de la Frontera con el fin de invitar a los aspirantes de Derecho para presentarse a clases, las cuales se iniciarían el día 17 a las 15 horas, en la escuela de Ciencias Políticas y Sociales; para entonces existían 80 solicitudes de aspirantes a Derecho. La mayoría de ellos estaban de acuerdo en iniciar la licenciatura dentro de Ciencias Políticas y no en una facultad, ya que "en la primera forma señalada es similar el plan de estudios que se lleva en la mencionada escuela, con la carrera que pretenden crear." Había ocho licenciados en Derecho que estaban dispuestos a impartir clases, y que lucharían ante las autoridades universitarias para que la licenciatura en Derecho fuera reconocida oficialmente.

Como de hecho no existía la carrera de Derecho, la Dirección de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales no apoyó la idea de que en ella se dieran las clases, aunque esto no implicaba que se opusiera a la creación de la misma. Hay que mencionar que meses atrás, la Escuela había tenido problemas con los estudiantes y habían tomado la Dirección como protesta.

Esta declaración influyó para que los alumnos decidieran salirse de la Escuela y levantar una enramada en los patios de la Unidad Universitaria, ubicada en el espacio que hoy ocupa el edificio de Investigación y Posgrado; "hubo un maestro que nos regaló algunos mesabancos semidestruidos y fuimos por ellos, a unos les faltaba la paleta, a otro le faltaba la tapa, y así hicimos nuestra escuela y no faltó alguien que hizo un letrero y lo pusimos".

El lunes 24 de septiembre de 1973, los alumnos de la "Carrera de Derecho" iniciaron sus primeras clases, entre los maestros sobresalieron los licenciados Jesús Reséndiz y Belmont, Manuel Ibarra, Alfredo Cruz Mora; Santiago Olvera Alpuche, Jorge Guridi y Alfredo Rocío. Las materias que empezaron a llevar fueron Derecho Civil, Sociología, Economía, Introducción al Estudio del Derecho y Derecho Romano.


La Escuela de Derecho

De 1973 hasta 1979 se dieron las bases para el funcionamiento de la escuela, estableciendo un programa organizacional con un plan de estudios provisional, tomado prestado de la UNAM, la contratación de maestros, en su mayoría eran profesionistas sin formación pedagógica, cuyo apoyo fue esencial para iniciar el despegue a la carrera de Derecho. En esta época, los alumnos, que integran un binomio perfecto junto con los maestros, fueron un elemento importante en este proceso. La mayoría de ellos, integrantes de la primera generación que ingresó a Derecho en noviembre de 1973, eran ya personas maduras y no escolares recién salidos de las preparatorias en el Estado.

El ambiente universitario en ese tiempo era difícil en el ámbito nacional; las universidades, y en particular la de Baja California, era considerada institución privilegiada; el socialismo buscaba ganar terreno en las mismas a través de los estudiantes y maestros radicalizados en el Estado; la Universidad no fue la excepción y aparte de los movimientos políticos que se produjeron, los estudiantes contaban con bastante fuerza moral como para expulsar directores, subdirectores y/o maestros que consideraban que no cumplían con su trabajo como debía ser.

En ese contexto, se realizaron las administraciones de los licenciados Guillermo López de la Peña (1973-1974), Miguel Gárate Velarde (1974-1976) y Héctor Manuel Gallego García (1976-1979) y podemos considerar, que fueron años difíciles para ellos como directores. A esta fase la denominamos de "organización" de la escuela, al promoverse con estos profesionistas las bases para un futuro desarrollo académico y administrativo de la institución. Bajo este contexto universitario dicha unidad académica fue sentando las bases para su propio desarrollo, al establecerse y contratarse maestros y personal administrativo, aplicarse un primer plan de estudios, promover programas de superación para docentes a través de cursos y lograr una inscripción de 124 alumnos.

Podemos considerar que la función docente junto a la académica se va desarrollando paulatinamente, de una manera muy local, ya que hasta antes de 1980, cada Escuela o Facultad tenía sus propias políticas en esas áreas; y así, las convocatorias para iniciar cursos escolares, requisitos de ingreso, exámenes de admisión, control de estudiantes, inscripción de alumnos y contratación de maestros, se hacía por parte de las mismas, ya que no había aún una centralización de estas actividades de parte de Rectoría; por lo anterior en la Escuela de Derecho hubo preocupación por hacer reformas al Plan de Estudios, y a fin de hacer más culto al abogado se intentó establecer nuevas técnicas pedagógicas que coadyuvaran en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La Escuela de Derecho fue modificada al separarse las funciones administrativas y académicas con la organización de las subdirecciones respectivas. En particular, la subdirección académica desarrolló diversos programas relacionados con el quehacer docente académico y estudiantil, al reformar el plan de estudios en 1980, reestructurarse algunas áreas de las coordinaciones en 1982, y conformar la planta docente con maestros de tiempo completo y medio tiempo; crearse los semestres continuos; apoyar a los programas de servicio social de los alumnos y proyección de éstos a través de eventos culturales (conferencias, simposios, congresos estudiantiles y mesas redondas), iniciándose así la vinculación de la Escuela con su entorno social. También cabe mencionar que se consiguieron becas para los maestros a fin de continuar sus estudios de posgrado.

La gestión del licenciado Francisco Javier Pereda Ayala fue significativa por esos cambios, iniciándose la fase de desarrollo. Importa destacar la participación activa de los licenciados Luis Javier Garavito Elías y Marina del Pilar Olmeda García, quiénes como subdirectores académicos impulsaron estas actividades; en los años subsecuentes estas políticas se afianzaron y se puede observar un desarrollo lineal consolidado en las administraciones posteriores.

En 1985, se llevó a cabo la homologación del Plan de Estudios junto con el de la. Escuela de Derecho de Tijuana; se inició el proceso de regularizar a los alumnos que iban atrasados en su carrera e igualmente se apoyó la regularización de los alumnos egresados normalmente, implementando cursos de titulación, a fin de facilitar el proceso de terminación de estudios y por último, el haber transformado a la Escuela de Derecho en Facultad, al establecer un programa de posgrado, con una maestría y siete especialidades en Derecho Público en el año de 1987. Se aprobó la propuesta el 18 de abril de 1987, en tanto que el Consejo Universitario, en sesión celebrada el 15 de mayo de dicho año, aprobó primeramente los planes y programas de estudios ya citados, e inmediatamente se abocó a aprobar el cambio a Facultad.


La Facultad de Derecho

El licenciado Luis Javier Garavito Elías como director, apoyó también el intercambio académico interno así como al exterior, fomentó también el acercamiento personalizado con los alumnos, preocupándose por su desarrollo escolar y personal, a lo que se agregó el impulso deportivo, ya iniciado en otras administraciones.

Durante la gestión rectoral del licenciado Alfredo Félix Buenrostro Ceballos (1987-1991), se estableció el programa denominado de vinculación, el cual consistía en promover el acercamiento entre maestros y alumnos y de éstos hacia la sociedad, a través de conferencias, cursos, simposios y encuentros deportivos. La Facultad desarrolló en materia editorial, la publicación de la Revista de Ciencias Jurídicas, cuyo primer y único ejemplar fue editado en la administración siguiente del licenciado Luis Llorénz Báez.

Durante la gestión de Francisco Gutiérrez Espinoza se puso en práctica la interdisciplinaridad académica a través de la flexibilización curricular, misma que tenía varios objetivos; favorecer la creación de programas de estudio, optimizar la oferta académica, promover la participación más dinámica del estudiante en el transcurso de carrera profesional, específicamente "al incorporar al alumno en distintos programas de diferentes unidades académicas y otras universidades". La tecnología ingresó a la Facultad, sustituyéndose las máquinas de escribir por las modernas computadoras, iniciándose otro aspecto en cuanto a procedimientos para guardar información escolar.

A partir de 1996, con el licenciado Daniel Solorio como designado como Director de la Facultad de Derecho, en materia estudiantil fue su preocupación promover la sólida formación de los egresados. Esta administración se caracterizó por un crecimiento interno en cuanto a actividades académicas, ingreso de maestros y bienestar material. En el aspecto académico sobresale en primera instancia, el proyecto del nuevo plan de estudios de la Facultad de Derecho, que vendría a ponerse en práctica a partir del ciclo escolar 1999-1. Este plan, en víspera de autorizarse por el Consejo Universitario en diciembre de 1998, es distinto al último establecido en 1984 y tiene por objeto la flexibilización; es decir, que el alumno pueda escoger las materias optativas según su interés propio. También es propósito de esta administración, reiniciar los cursos de posgrado, para el siguiente año de 1999.

En esa misma área se estableció un programa radiofónico, cuyo objetivo principal es entrevistar a profesionistas en general, y a abogados que se han destacado en las diversas disciplinas jurídicas: penal, electoral, laboral, etcétera; la mayoría, maestros de la Facultad, quiénes participan en esta actividad cultural.

Actualmente, bajo la administración de la licenciada María Aurora Lacavex Berumen, se continúa la labor de la Facultad de Derecho, vinculando tanto a alumnos, docentes, egresados y estudiantes de posgrado, de tal manera que el avance obtenido a lo largo de veintinueve años de historia siga dando frutos a la sociedad mexicalense. Se promueven una serie de actividades enfocadas integrar al estudiante con el quehacer social. Hay un énfasis primordial en el dominio de un segundo idioma antes de concluir los estudios de licenciatura; la movilidad estudiantil en ambos sentidos; la asimilación del sistema de tutorías, propio a los planes flexibles, así como la creación de un nuevo programa de radio y la producción del primer programa de televisión, ambos con claro enfoque hacia el servicio a la comunidad.

A treinta años de desarrollo, la Facultad de Derecho Mexicali sigue actualizándose y trabajando en conjunto con alumnos, docentes y sociedad. Goza del privilegio de reconocimientos a sus egresados por alto rendimiento en el Examen General de Egreso de la Licenciatura, efectuado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A. C. (CENEVAL), constituyéndose así como una de las cinco mejores en su área, a nivel nacional.


Obtenido el 24 de julio de 2010 de: http://derecho.mxl.uabc.mx/

viernes, 26 de marzo de 2010

Historia de la Facultad de Derecho Mexicali



Introducción

El desarrollo histórico de la hoy Facultad de Derecho se inicia desde el año de 1957 al crearse la Universidad Autónoma del Estado de Baja California, pero su instalación formal se retrasó por 16 años. De 1957 hasta el 27 de octubre de 1973, surgen peticiones de alumnos preparatorianos y universitarios para crear la carrera de Derecho, y en última instancia, la escuela, ante las autoridades universitarias y de Gobierno. El movimiento estudiantil de México, de 1968, se reflejó en Baja California, con los estudiantes al realizar protestas, mítines, toma de terrenos, edificios y de autobuses, etc., como medio de presión. A partir del 27 de octubre del '73, con la aprobación de la carrera de Derecho por parte del Consejo Universitario en sesión ordinaria celebrada en dicha fecha en la ciudad de Tijuana, Baja California, se inició el desarrollo institucional de la hoy Facultad de Derecho, Unidad Mexicali.


Los primeros años

En 1959, la Federación de Estudiantes Universitarios de Baja California, solicitó al gobernador del Estado, ingeniero Eligio Esquivel Méndez, su colaboración para que se iniciaran las labores con la mayor brevedad posible en la Facultad de Derecho, argumentando la necesLos Primeros Alumnosidad de contar con profesionales en la administración de la justicia que egresaran aquí mismo en el Estado. Aparte de los jóvenes deseosos de estudiar ésa carrera, existían en ese momento, adultos que habían truncado sus profesiones al no haber podido salir fuera del Estado a proseguirlas por falta de recursos económicos; y si se creaba la carrera de Derecho aumentaría el número de interesados después de darse a la publicidad la apertura. Existía una participación muy dinámica en la década de los sesenta, y más aún, en la siguiente, ya claramente señalada con una tendencia ideológica izquierdista importante, como producto de los cambios sociales, políticos y económicos que se generaban en el mundo. Hacia 1962, los estudiantes de la Preparatoria Mexicali a través de su representante Amparo Caro Ramírez, en la sesión del Consejo Universitario celebrada en Ensenada el 12 de mayo de ese año, dio lectura a un oficio que la Sociedad de Alumnos de la citada escuela enviaba, solicitando entre otras cosas, la Creación de la Escuela de Derecho.


Iniciación de clases

El 13 de septiembre los estudiantes Francisco Roldán, Jesús Guitrón, David Anguiano, Leopoldo Félix y Manuel de Jesús Ibarra, se presentaron a la redacción de La Voz de la Frontera con el fin de invitar a los aspirantes de Derecho para presentarse a clases, las cuales se iniciarían el día 17 a las 15 horas, en la escuela de Ciencias Políticas y Sociales; para entonces existían 80 solicitudes de aspirantes a Derecho. La mayoría de ellos estaban de acuerdo en iniciar la licenciatura dentro de Ciencias Políticas y no en una facultad, ya que "en la primera forma señalada es similar el plan de estudios que se lleva en la mencionada escuela, con la carrera que pretenden crear." Había ocho licenciados en Derecho que estaban dispuestos a impartir clases, y que lucharían ante las autoridades universitarias para que la licenciatura en Derecho fuera reconocida oficialmente. Como de hecho no existía la carrera de Derecho, la Dirección de la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales no apoyó la idea de que en ella se dieran las clases, aunque esto no implicaba que se opusiera a la creación de la misma. Hay que mencionar que meses atrás, la Escuela había tenido problemas con los estudiantes y habían tomado la Dirección como protesta.

Esta declaración influyó para que los alumnos decidieran salirse de la Escuela y levantar una enramada en los patios de la Unidad Universitaria, ubicada en el espacio que hoy ocupa el edificio de Investigación y Posgrado; "hubo un maestro que nos regaló algunos mesabancos semidestruidos y fuimos por ellos, a unos les faltaba la paleta, a otro le faltaba la tapa, y así hicimos nuestra escuela y no faltó alguien que hizo un letrero y lo pusimos".

El lunes 24 de septiembre de 1973, los alumnos de la "Carrera de Derecho" iniciaron sus primeras clases, entre los maestros sobresalieron los licenciados Jesús Reséndiz y Belmont, Manuel Ibarra, Alfredo Cruz Mora; Santiago Olvera Alpuche, Jorge Guridi y Alfredo Rocío. Las materias que empezaron a llevar fueron Derecho Civil, Sociología, Economía, Introducción al Estudio del Derecho y Derecho Romano.


La Escuela de Derecho

De 1973 hasta 1979 se dieron las bases para el funcionamiento de la escuela, estableciendo un programa organizacional con un plan de estudios provisional, tomado prestado de la UNAM, la contratación de maestros, en su mayoría eran profesionistas sin formación pedagógica, cuyo apoyo fue esencial para iniciar el despegue a la carrera de Derecho. En esta época, los alumnos, que integran un binomio perfecto junto con los maestros, fueron un elemento importante en este proceso. La mayoría de ellos, integrantes de la primera generación que ingresó a Derecho en noviembre de 1973, eran ya personas maduras y no escolares recién salidos de las preparatorias en el Estado.

El ambiente universitario en ese tiempo era difícil en el ámbito nacional; las universidades, y en particular la de Baja California, era considerada institución privilegiada; el socialismo buscaba ganar terreno en las mismas a través de los estudiantes y maestros radicalizados en el Estado; la Universidad no fue la excepción y aparte de los movimientos políticos que se produjeron, los estudiantes contaban con bastante fuerza moral como para expulsar directores, subdirectores y/o maestros que consideraban que no cumplían con su trabajo como debía ser.

En ese contexto, se realizaron las administraciones de los licenciados Guillermo López de la Peña (1973-1974), Miguel Gárate Velarde (1974-1976) y Héctor Manuel Gallego García (1976-1979) y podemos considerar, que fueron años difíciles para ellos como directores. A esta fase la denominamos de "organización" de la escuela, al promoverse con estos profesionistas las bases para un futuro desarrollo académico y administrativo de la institución. Bajo este contexto universitario dicha unidad académica fue sentando las bases para su propio desarrollo, al establecerse y contratarse maestros y personal administrativo, aplicarse un primer plan de estudios, promover programas de superación para docentes a través de cursos y lograr una inscripción de 124 alumnos.

Podemos considerar que la función docente junto a la académica se va desarrollando paulatinamente, de una manera muy local, ya que hasta antes de 1980, cada Escuela o Facultad tenía sus propias políticas en esas áreas; y así, las convocatorias para iniciar cursos escolares, requisitos de ingreso, exámenes de admisión, control de estudiantes, inscripción de alumnos y contratación de maestros, se hacía por parte de las mismas, ya que no había aún una centralización de estas actividades de parte de Rectoría; por lo anterior en la Escuela de Derecho hubo preocupación por hacer reformas al Plan de Estudios, y a fin de hacer más culto al abogado se intentó establecer nuevas técnicas pedagógicas que coadyuvaran en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La Escuela de Derecho fue modificada al separarse las funciones administrativas y académicas con la organización de las subdirecciones respectivas. En particular, la subdirección académica desarrolló diversos programas relacionados con el quehacer docente académico y estudiantil, al reformar el plan de estudios en 1980, reestructurarse algunas áreas de las coordinaciones en 1982, y conformar la planta docente con maestros de tiempo completo y medio tiempo; crearse los semestres continuos; apoyar a los programas de servicio social de los alumnos y proyección de éstos a través de eventos culturales (conferencias, simposios, congresos estudiantiles y mesas redondas), iniciándose así la vinculación de la Escuela con su entorno social. También cabe mencionar que se consiguieron becas para los maestros a fin de continuar sus estudios de posgrado. La gestión del licenciado Francisco Javier Pereda Ayala fue significativa por esos cambios, iniciándose la fase de desarrollo. Importa destacar la participación activa de los licenciados Luis

Javier Garavito Elías y Marina del Pilar Olmeda García, quiénes como subdirectores académicos impulsaron estas actividades; en los años subsecuentes estas políticas se afianzaron y se puede observar un desarrollo lineal consolidado en las administraciones posteriores.

En 1985, se llevó a cabo la homologación del Plan de Estudios junto con el de la. Escuela de Derecho de Tijuana; se inició el proceso de regularizar a los alumnos que iban atrasados en su carrera e igualmente se apoyó la regularización de los alumnos egresados normalmente, implementando cursos de titulación, a fin de facilitar el proceso de terminación de estudios y por último, el haber transformado a la Escuela de Derecho en Facultad, al establecer un programa de posgrado, con una maestría y siete especialidades en Derecho Público en el año de 1987. Se aprobó la propuesta el 18 de abril de 1987, en tanto que el Consejo Universitario, en sesión celebrada el 15 de mayo de dicho año, aprobó primeramente los planes y programas de estudios ya citados, e inmediatamente se abocó a aprobar el cambio a Facultad.


La Facultad de Derecho

El licenciado Luis Javier Garavito Elías como director, apoyó también el intercambio académico interno así como al exterior, fomentó también el acercamiento personalizado con los alumnos, preocupándose por su desarrollo escolar y personal, a lo que se agregó el impulso deportivo, ya iniciado en otras administraciones.

Durante la gestión rectoral del licenciado Alfredo Félix Buenrostro Ceballos (1987-1991), se estableció el programa denominado de vinculación, el cual consistía en promover el acercamiento entre maPrograma de Radio: "Estás en tu Derecho"estros y alumnos y de éstos hacia la sociedad, a través de conferencias, cursos, simposios y encuentros deportivos. La Facultad desarrolló en materia editorial, la publicación de la Revista de Ciencias Jurídicas, cuyo primer y único ejemplar fue editado en la administración siguiente del licenciado Luis Llorénz Báez. Durante la gestión de Francisco Gutiérrez Espinoza se puso en práctica la interdisciplinaridad académica a través de la flexibilización curricular, misma que tenía varios objetivos; favorecer la creación de programas de estudio, optimizar la oferta académica, promover la participación más dinámica del estudiante en el transcurso de carrera profesional, específicamente "al incorporar al alumno en distintos programas de diferentes unidades académicas y otras universidades". La tecnología ingresó a la Facultad, sustituyéndose las máquinas de escribir por las modernas computadoras, iniciándose otro aspecto en cuanto a procedimientos para guardar información escolar.

A partir de 1996, con el licenciado Daniel Solorio como designado como Director de la Facultad de Derecho, en materia estudiantil fue su preocupación promover la sólida formación de los egresados. Esta administración se caracterizó por un crecimiento interno en cuanto a actividades académicas, ingreso de maestros y bienestar material. En el aspecto académico sobresale en primera instancia, el proyecto del nuevo plan de estudios de la Facultad de Derecho, que vendría a ponerse en práctica a partir del ciclo escolar 1999-1. Este plan, en víspera de autorizarse por el Consejo Universitario en diciembre de 1998, es distinto al último establecido en 1984 y tiene por objeto la flexibilización; es decir, que el alumno pueda escoger las materias optativas según su interés propio. También es propósito de esta administración, reiniciar los cursos de posgrado, para el siguiente año de 1999.

En esa misma área se estableció un programa radiofónico, cuyo objetivo principal es entrevistar a profesionistas en general, y a abogados que se han destacado en las diversas disciplinas jurídicas: penal, electoral, laboral, etcétera; la mayoría, maestros de la Facultad, quiénes participan en esta actividad cultural.

Actualmente, bajo la administración de la licenciada María Aurora Lacavex Berumen, se continPrograma de Radio: "Bufete Jurídico"úa la labor de la Facultad de Derecho, vinculando tanto a alumnos, docentes, egresados y estudiantes de posgrado, de tal manera que el avance obtenido a lo largo de veintinueve años de historia siga dando frutos a la sociedad mexicalense. Se promueven una serie de actividades enfocadas integrar al estudiante con el quehacer social. Hay un énfasis primordial en el dominio de un segundo idioma antes de concluir los estudios de licenciatura; la movilidad estudiantil en ambos sentidos; la asimilación del sistema de tutorías, propio a los planes flexibles, así como la creación de un nuevo programa de radio y la producción del primer programa de televisión, ambos con claro enfoque hacia el servicio a la comunidad.

A treinta años de desarrollo, la Facultad de Derecho Mexicali sigue actualizándose y trabajando en conjunto con alumnos, docentes y sociedad. Goza del privilegio de reconocimientos a sus egresados por alto rendimiento en el Examen General de Egreso de la Licenciatura, efectuado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A. C. (CENEVAL), constituyéndose así como una de las cinco mejores en su área, a nivel nacional.


Obtenido el 26 de marzo de 2010 de: http://derecho.mxl.uabc.mx/historia.htm

miércoles, 3 de marzo de 2010

Movimiento Universitario 80-81. La Otra Historia

La otra historia de la UABC

Porros, con sus ataques con cadenas y bates, intervención de la iglesia católica y de los gobernantes, además de los movimientos sindicalistas de maestros y trabajadores, son parte de lo que actualmente se reconstruye para hacer "La otra historia de la UABC".


Fausto Ovalle

Domingo 21 de Febrero de 2010 18:28


El motivo de la creación de una versión diferente de la historia de la Máxima Casa de Estudios es el aniversario de los 30 años del movimiento universitario 80-81, que inició por parte de los trabajadores y maestros de la UABC, al cual se sumaron estudiantes universitarios y de preparatoria de todo el Estado.

otrauabcLa causa de la huelga, que duró de octubre de 1980 a enero de 1981, exponen algunos de los participantes, fue el incumplimiento de las condiciones laborales, principalmente a la de los trabajadores al servicio de la universidad.

El fin del movimiento universitario estuvo encabezado por la represión, a través de porros, policías y drogadictos que llegaron a las instalaciones universitarias y desalojaron a los manifestantes que estaban en el lugar.

Como en cualquier acción represiva, dicen los participantes, hubo la intervención de policías encubiertos que "privaron de la libertad" a estudiantes y a otros los detuvieron porque supuestamente instalarían bombas en el cuartel militar de El Ciprés, de Ensenada, o secuestrarían a personas para obtener dinero para pagar desplegados de prensa a favor del movimiento.

Además de la intervención de las fuerzas del Estado, en la represión también participó la iglesia católica, a través de sacerdotes que comulgaban con el franquismo, indican otro de los estudiantes de entonces.

Luego de finalizado el movimiento, añaden, los estudiantes que lo orquestaban fueron enviados a estudiar fuera del extranjero, mientras que otros poco a poco fuero posicionando en la estructura del poder del centro universitario.

Además, algunos maestros extranjeros tuvieron que abandonar Baja California por presiones de las autoridades de migración.

"La otra historia de la UABC" está en construcción y para ello se han realizado diferentes foros en el Estado. Además también se editó un video donde algunos de los protagonistas narran sus experiencias.

De acuerdo a los organizadores, que tienen un blog denominado La Nueva Coordinadora, busca documentar aquello que no está en la versión oficial de la historia de la Máxima Casa de Estudios.


Obtenido el 6 de marzo de 2010 de: http://www.la-ch.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3273:la-otra-historia-de-la-uabc&catid=42:general&Itemid=62


sábado, 10 de enero de 2009

Investigadores y niños cosechan jitomate orgánico en Baja California Sur




  • Niños entre 5 y 15 años aprenden a cosechar de científicos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste y la empresa Organicos Tepentú
  • Los objetivos de plantar jitomate orgánico son mejorar la economía y la ecología de la región

Juan Larrinaga Mayoral, titular científico del proyecto, explicó que este trabajo inició en julio de 2008 y la primera cosecha se realizó en diciembre.

"Los mercados internacionales demandan cada vez más productos 100 por ciento naturales y en México hay pocas personas capacitadas en la agronomía. Proyectos como éste estimulan a los jóvenes para echar raíces y evitar que emigren a otras zonas", dijo.

La parcela orgánica está en el municipio de Comondú, donde antes no se sembraba y las personas se dedicaban a la tala de árboles para obtener carbón.

"Protegemos los recursos vegetales, pues se perdían muchos árboles para sacar el carbón. Ahora, los niños del albergue Tepentú y la comunidad cuidan la región y obtendrán recursos al vender esos tomates", añadió el experto en agricultura en zonas áridas.

Los científicos realizan un seguimiento del estado nutricional del suelo, analizan su efecto en la planta y hacen muestreos semanales para garantizar la calidad de los productos.

"No se trata de que los niños trabajen, ellos simplemente nos ayudan y hacen todo tipo de preguntas sobre el crecimiento de las plantas. Nos acompañan en el muestreo y les explicamos cómo la planta absorbe los nutrientes", aclaró.

Los niños del Albergue Tepentú provienen de zonas muy alejadas de la escuela, desde muy pequeños viven en el albergue y cada semana regresan a sus hogares.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Aplican programa de agricultura orgánica en internados de BCS

Fecha: 27 de noviembre del 2008
Reportero: Rafael H. Guadarrama
Fuente: Once Noticias

Obtener legumbres frescas del desierto puede parecer una labor casi imposible. Sin embargo, los pequeños del internado de Tepentú, en Baja California Sur, son parte de un programa de agricultura orgánica con el que no sólo están a punto de obtener jitomates del agrietado y seco suelo de la zona.

Con cada planta que procuran en espera de su cosecha, adquieren conciencia sobre la importancia de conservar su entorno, algo no muy extendido en una localidad con vocación carbonífera.

“La gente que antes cortaba los árboles para hacer carbón ya dejó de hacer eso, porque encontraron en la agricultura orgánica un amigo para el medio ambiente”, expresó Ernesto Díaz, de Vinculación y Extensionismo Científico del CIBNOR.

Expertos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste comenzaron con este programa educativo en abril pasado.

Con el aval de la Secretaría de Educación Pública y el apoyo de una empresa de legumbres orgánicas de Baja California Sur, han desarrollado esta parcela en un cuarto de hectárea. Es parte de sus programas de agricultura orgánica emprendidos en el noroeste del país.

“En la franja norte de México está toda una franja del desierto de Sonora, incluyendo Baja California, y también tenemos un programa orientado a agricultura en zonas áridas”, explicó Sergio Hernández Vázquez, director del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste.

Con este proyecto, los 28 niños del internado de Tepentú han aprendido cómo tratar la tierra desértica para dotarla de nutrientes, sembrar semillas del jitomate y cuidar la planta con fertilizantes naturales.

“Se aprovecha la propiedad de cada planta como el ajo, por ejemplo, tiene la capacidad de repeler ciertas plagas, por qué, por el olor que tiene”, comentó Ernesto Díaz.

La primera cosecha la obtendrán el próximo cinco de diciembre. Los promotores del programa esperan replicarlo en otros diecisiete internados educativos de Baja California Sur.

Sin embargo, destacan que estas estrategias pueden ser aplicadas en más zonas del país con suelos bajos en nutrientes.

El Instituto Nacional de Ecología pronostica que durante este siglo, a causa del calentamiento global, México perderá 30% de su capacidad agrícola.