REVISTA DE POR ACÁ

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lunes, 5 de abril de 2010

La Capilla del Cerrito, entre la leyenda y la profesión de fe



Humberto Zamora R.
El Sudcaliforniano
3 de abril de 2010



La Paz, Baja California Sur.-
La Capilla del Cerrito es un modesto templo mariano que ha estado presente en relatos que hablan de fantasmas y de apariciones divinas, pero que para muchos de los habitantes de la capital del Baja California Sur, pasa desapercibido precisamente por su ubicación: un cerro que se ubica frente al panteón Jardines del Recuerdo y al campus de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

La leyenda dice que el señor Carlos Navarro de Alba se encontró un tesorero enterrado cuando colocaba mojoneras para establecer los límites de sus terrenos en la zona conocida como El Cerrito y que en agradecimiento a ese hallazgo decidió construir una pequeña capilla al parecer denominada de Nuestra Señora de Loreto, la que por muchos años estuvo prácticamente abandonada hasta que el 18 de mayo del 2005 se ofició allí la primera misa y apenas este pasado Viernes Santo se escenificó, por quinta vez, la representación del Vía crucis con la participación de feligreses de 8 templos de la zona sur de La Paz, bajo el presbiterio del padre Sergio González.

"Dicen que aquí asustan, pero hasta ahora en el tiempo que llevamos cuidando el lugar no hemos visto nada raro", dice la señora Cristina Morales quien junto con su esposo Darío Reyes llegaron a La Paz hace un año procedentes de Acapulco, Guerrero y son los encargados de vigilar y mantener limpia la Capilla del Cerrito. Cuando en octubre de 1997 el huracán Paulina golpeó aquel famoso centro turístico de fama internacional, los Reyes-Morales perdieron todo, su casa y sus pertenencias pues en 4 horas llovió lo que llueve en todo el año. A principios de 2009 decidieron venir en busca de nuevos horizontes a esta ciudad capital.

La ahora Capilla de Nuestra Señora de Schoenstatt será reacondicionada para convertirla en un santuario de peregrinación y allí se colocará una imagen de la Virgen de Schoenstatt que fue donada en 1904 por el misionero italiano padre Pedro Collins Franzonni a la familia Encinas Amador, del rancho La Soledad del municipio de La Paz y como regalo de bautizo por la niña María Encinas de la cual él fue el padrino.

Los datos vienen en unos folletos que nos entrega la señora Obedia Murillo quien es presidenta de la Asociación Capilla del Cerrito de Nuestra Señora de Schoenestatt y quien visita el templo la víspera del Vía crucis para supervisar que los preparativos para recibir a los fieles el Viernes Santo, se lleven de acuerdo a lo que se requiere para la liturgia de este día de guardar.

La información de los folletos dice que en 1998, dos hijos de 44 y 46 años de la señora Pilar Amador, hija de María Encinas y quien vive en La Paz, fueron diagnosticados de cáncer. Entonces una amiga le obsequió una novena dedicada a Nuestra Señora de Shoenstatt mencionándole que dicha advocación era muy milagrosa y cuando ella observó con detenimiento la imagen se llevó una gran sorpresa pues la imagen era igualita a la que había encontrado en el rancho La Soledad y que ella identificaba como "la virgen de mi mamá", por lo que con mucho más fervor le pidió que sanara a sus hijos y se comprometió a construirle un templo.

Para ello compró, según relata a El Sudcaliforniano, un terreno de 30 por 50 metros cuadrados en el fraccionamiento Lomas del Cardón, de esta ciudad capital de Baja California Sur, pero durante el Vía crucis del 2005 al reclamarle al señor Jorge Manríquez por qué no había asistido al rezo del mismo en la capilla abandonada, sintió que la virgen le dijo que allí quería que le levantara el templo prometido.

Doña Pilar Amador Encinas tiene en su casa la réplica que se sacó del original autoría de un pintor italiano en 1896.

"Un día hubo un incendio allá en la casa paterna de La Soledad donde estaba guardada la imagen de Nuestra Señora de Schoenstatt y alguien la sacó y la colocó arriba de una caja de un vehículo que no se movía, pero allí se les olvidó y ante la exposición al sol se le derritió una corona de cera que alguien le había colocado en la cabeza y se manchó", dice la señora Pilar Amador Encinas al mostrar la imagen para que el fotógrafo Julián García tome unas impresiones.

En el interior del templo mariano se ubican un cristo de estuco de un metro 80 centímetros aproximadamente y que había sido llevado al templo de San Juan Bautista para protegerlo de posibles daños por malvivientes que antes merodeaban por la zona, pero ahora que hay vigilancia ya lo reinstalaron y un cuadro con una réplica de la Virgen de Nuestra Señora de Schoenstatt.

Ahora, los días 18 de cada mes, la Capilla del Cerrito se llena de feligreses que vienen de diversos puntos geográficos y tienen la oportunidad de observar la imagen de la Virgen María también conocida como la Virgen de Schoenstatt, que significa lugar hermoso y que es un movimiento de espiritualidad que busca un nuevo estilo de vida para las familias, bajo un apostolado laico buscando la santidad de la vida diaria. El fundador de este movimiento es el padre José Kestenich quien en 1914 junto con un grupo de jóvenes alemanes restablecen y reparan una capilla abandonada cerca de Koblenz a las orillas del río Rhin.

En México hay un templo dedicado a la Virgen de Nuestra Señora de Schoenstatt desde 1980 y se ubica en la ciudad de Querétaro y su estructura es similar al santuario original de Alemania. Una vez que la Capilla del Cerrito quede rehabilitada, también tendrá la misma apariencia arquitectónica. En 1996, el Papa Juan Pablo II beatificó al primer schoenstattiano: el padre Carlos Leisner.

"Me acaba de llamar el ingeniero que nos apoya en la obra para decirme que nos donaron más de 100 metros de piso", dice jubilosa la señora Pilar Amador quien tiene fe en que podrá cumplir con la promesa de darle su templo ya terminado, a la Virgen de Nuestra Señora de Schoenstatt allá en un cerrito, como el del Tepeyac...


Obtenido el 5 de abril de 2010 de: http://www.oem.com.mx/elsudcaliforniano/notas/n1581601.htm

lunes, 2 de febrero de 2009

En BCS, 8 de cada 10 habitantes son católicos



21 de Diciembre, 2008 - 12:23 —


La Paz, 21 Dic (Notimex).- El 85 por ciento de los 435 mil habitantes de Baja California Sur profesan la fe católica, por lo que poco impacto representa el arribo de otras organizaciones religiosas que sólo han reclutado al 4 por ciento de los fieles católicos.

El vocero de la Diócesis de La Paz, Juan Gómez Esqueda, indicó que la Iglesia Católica mantiene cifras acordes al más reciente censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2005: ocho de cada 10 personas profesan la fe católica.

Indicó que el catolicismo en Baja California Sur si ha sido impactado por la presencia de otras organizaciones religiosas; sin embargo, se considera que esta cifra no rebasa el 4 por ciento de los católicos que deciden cambiar de religión.

Apuntó que de acuerdo a su experiencia, "un católico difícilmente cambia su fe cuando ha sido educado dentro de la Iglesia y sus cánones, aunque en temporadas de su vida activo y otras pasivo, permanece dentro del catolicismo".

De acuerdo al censo 2005 del INEGI, en Baja California Sur habitan 250 mil 885 mujeres y 261 mil 288 hombres con un total de 512 mil 170 habitantes, a los que habrá de sumarse el 17 por ciento de crecimiento poblacional anual en Los Cabos.

En el año 2000 se calculaba que en el país el 88 por ciento de la población profesaba el catolicismo y en Baja California Sur se registraba un porcentaje por arriba de esta media nacional.

En concordancia con esas cifras, el 89 por ciento de los habitantes de Baja California Sur profesaba en el año 2000 la fe católica, pero con la pérdida del 4 por ciento disminuyó a 85 por ciento.

Gómez Esqueda precisó que esta cifra del 4 por ciento significa unos 500 católicos por año, que van desde el deceso pero sobre todo, expuso, la pasividad de muchos que se registra principalmente en la adolescencia y juventud.

"No podemos decir que se pierden fieles de forma preocupante, sabemos en todo caso que ponen su fe en otras religiones, lo cual la iglesia católica respeta plenamente, siempre en el ánimo de un mundo mejor", explicó.

En la entidad, iglesias como Amistad Cristiana, de los Santos de los Ultimos Días, Metodista y otras se han hecho presentes, creciendo gradualmente sus seguidores que buscan nuevas formas de ejercer su fe.

La zona rural de la entidad por ser tan dispersa y estar llena de rancherías y comunidades pequeñas no cuenta con un sacerdote que permanezca ahí siempre, se calendarizan sus visitas para oficiar misa y hacerse presentes.

En este sentido, la antropóloga Rossana Almada Alatorre, indicó que la ausencia de un sacerdote de planta en las rancherías en ningún modo afecta la fe de los habitantes, pero ya no se le percibe como quien ejerce la máxima autoridad.

"Se permanece en la fe, pero difícilmente se percibe al sacerdote como una autoridad única o dominante que indica a la población lo bueno y lo malo, utilizándolos como sucedió en la evangelización de los misioneros a los indios californios", dijo.

La también catedrática de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), indicó que en la entidad el catolicismo permanece pero está lejos de ser un medio de control, "es el espacio que buscan los seres humanos para llenar su necesidad espiritual".

Apuntó que Baja California Sur es ajena a fanatismos de la religión, "la creencia en cuestiones como Santos es podría decirse que en los rangos normales aunque se destacan San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe como entre los de mayor popularidad".

De acuerdo a la investigadora, cada núcleo social tiene diferentes formas de ver el mundo, esto en relación a la multiculturalidad, que le dan significación a su vida y entorno, y la religión parte de ese todo.

sábado, 13 de diciembre de 2008

La Virgen de Guadalupe en B.C.


A propósito de la Celebración de la Virgen de Guadalupe, un texto sobre su historia en Baja California, de Carlos Lazacano Sahagún.



Por Elizabeth Vargas


Hoy celebramos el aniversario número 477 de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, ocurridas en 1531, considerada uno de los íconos fundamentales de la mexicanidad.

Y eso a pesar de que existe una fuerte polémica en cuanto a su autenticidad, ya que hay quienes arguyen que la Guadalupana nunca existió y que fue un invento de los españoles para poder controlar más fácilmente a los indios.

El hecho es que en nuestro país la Virgen de Guadalupe es muy venerada en todas partes y por todos los estratos sociales, incluyendo a los sectores políticos, académicos e intelectuales (desde luego entre estos es menos).

En Baja California, Nuestra Señora de Guadalupe es venerada al igual que en el resto de México. En los últimos años he intentado investigar desde cuándo se venera a la Guadalupana en nuestra península, y me he encontrado con varias sorpresas.


Misiones guadalupanas

El culto a la Virgen de Guadalupe dio inicio de una manera formal hacia 1719 o 1720, cuando es establecida en Baja California Sur una misión dedicada a ella.

Esta misión se encontraba al oeste de Mulegé, y un poco al sur de San Ignacio. Posteriormente en varias de las misiones jesuitas se veneró a la Guadalupana al incluir entre sus santos, imágenes de ellas, o al dedicarle a ella ranchos o capillas de visitas.

Por ejemplo, cuando en 1737 fue establecida la misión de Santa Gertrudis, la primera en nuestro estado, uno de sus ranchos más importantes se llamaba Nuestra Señora de Guadalupe, y actualmente sigue existiendo con el nombre de Rancho Guadalupe.

Mucho tiempo después, los misioneros dominicos fundan la última de las misiones de las Californias, en 1834, ya en el México independiente, y la dedican a la Guadalupana, nombrándola Nuestra Señora de Guadalupe del Norte.

Fue esta misión, de la cual ya no quedan vestigios, la que dio nombre al actual Valle de Guadalupe, 45 kilómetros al norte de Ensenada, y la región vitivinícola más importante de México.

Mucho más recientemente, en los años cincuentas del siglo XX, es levantado el Santuario de nuestra Señora de Guadalupe, en Ensenada, por el franciscano fray Félix de Jesús, y hace año y medio se le erigió como Catedral, al ser designada sede del Obispado de Ensenada. La ciudad de Tijuana también tiene su catedral dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe.

Encomienda

Investigando con más detalle ciertos aspectos de nuestra historia, me he encontrado que fue durante la navegación de Juan Rodríguez Cabrillo por las costas de las Californias, cuando por vez primera se encomienda alguien a Nuestra Señora de Guadalupe. Esto ocurrió el día primero de marzo del año de 1543, es decir a escasos 12 años de las apariciones de la Guadalupana.

En esa fecha, los navegantes se encontraban a la altura del actual Cabo Mendocino, en la Alta California, cuando los sorprendió una tormenta.

El cronista nos dice que:

El jueves, en amaneciendo saltó el viento al sudueste con mucha furia, y los mares venían de muchas partes que les fatigaba mucho y pasaba por encima de los navíos, que a no tener puestes, si Dios no los socorriera no pudieran escapar; y no pudieron tenerse al reparo de necesidad corrieron en popa al nordeste a la vuelta de tierra y tuviéndose ya por perdidos, se encomendaron a Nuestra Señora de Guadalupe, e hicieron mandas y corrieron ansí hasta las tres horas después de medio día, con mucho miedo y trabajo porque veían que iban a perderse, e veían ya muchas señales de tierra que estaban cerca, así de pájaros como de palos muy frescos que salían de algunos ríos, aunque con la gran cerrazón no parecía tierra, y a esta hora los socorrió la Madre de Dios con la gracia de su hijo…

Saltó el viento al norueste y al nornorueste con mucha furia, que les hizo correr hasta el sábado a tres de marzo, al sueste y al essueste con tanta mar que los traía desatinados que si Dios y su bendita Madre milagrosamente no los salvara no pudieran escapar.

Al parecer esta encomienda a Nuestra Señora de Guadalupe es la más antigua que se conoce, y desde luego es la primera que se da en las Californias.

Un poco más de 20 años después, en 1565, los primeros navegantes que habían cruzado el Pacífico desde Filipinas, inaugurando la famosa ruta de la Nao de China, igualmente vuelven a encomendarse a la Virgen de Guadalupe en la misma región de las Californias donde lo hiciera la gente de Rodríguez Cabrillo.

Cuando estos navegantes llegaban a tierra, en la primera oportunidad se dirigían a la Ciudad de México para visitar a la Virgen en su templo. Es así que fueron los navegantes de los siglos XVI y XVII quienes iniciaron el culto a la Guadalupana en las costas de las Californias, mucho antes de que los misioneros lo introdujeran de una manera formal.

Hoy, los marinos siguen siendo fieles a la Guadalupana, al igual que la mayoría de los bajacalifornianos. En muchos de los buques que surcan nuestras costas y mares, siempre llevan un pequeño altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe.

(La imagen es una foto de la pintura de la Virgen en la capilla del Centro Cultural Riviera de Ensenada, pintada por Alfredo Ramos Martínez).

Obtenido el 13 de diciembre de 2008 de: http://www.ensenada.net/noticias/?id=13816